La Ley de Atracción.


Todo pensamiento vibra. Todo pensamiento irradia una señal. Todo pensamiento atrae una señal que se corresponde con él.
Todo pensamiento humano es una forma de onda energética y, como tal, vibra de un determinado modo, hasta el punto de ser captable incluso más allá de su estricta verbalización, y de ser respondido por otra señal emitida por otro ser humano que, por norma general, se corresponderá con la nuestra.
Hablamos de la denominada “Ley de Atracción”.
La Ley de la Atracción postula que “Todo lo que se asemeja entre sí, se atrae entre sí”. Es decir: que todas aquellas energías vibracionales de pensamiento que concuerden entre sí, tenderán a reunirse. Por decirlo de algún modo: piensa en verde y serás captado y respondido por quien piense en verde, tú mismo incluido.
Ese “pensar en verde” representa tu “Punto de Atracción”.
Tu Punto de Atracción, representado por cualquier realidad de la vida a la que prestes tu atención, te llevará a emitir una vibración energética de pensamiento sintonizada con esa realidad. Como si sintonizases un aparato de radio en la frecuencia que emita lo que deseas experimentar. Si tu interés se decanta por la música blues, por ejemplo, sintonizarás la frecuencia de aquella emisora que emita música blues. O noticias. O deportes. O cualquier otra realidad mundana.
Sustituye “blues” o “deportes” por “amor” o “estabilidad económica”. O por “desesperación” o “angustia”. Por lo que tú desees. En cualquier caso, ese aparato de radio eres tú. Tu mente. Y las personas con las que te relacionas desde tu “emisora personal”, tus oyentes. Seguirán tu emisora, y llamarán a ella para interactuar contigo en tu misma onda vibratoria de emisión.
Según la Ley de la Atracción, pues, atraes hacia ti la esencia de lo que ocupa tu pensamiento, por lo que tu experiencia vital cotidiana reflejará fielmente lo que tengas en la cabeza, que no será necesariamente lo que guardes en tu alma.
La clave para atraer hacia tu experiencia vital aquello que deseas es simple: basta con alcanzar una armonía vibratoria con lo que deseas en tu vida. Si piensas ante todo en lo que no deseas, y más aún si lo que no deseas es lo que estás viviendo, tu experiencia vital reflejará aquello que rechazas y/o vives y se estancará en ello. En lo que te hace daño. Emitirás tu dolor, emitirás tus miserias, y te perpetuarás en este estado…
Y aún peor: atraerás de los demás el mismo estado. O se aprovecharán de ti, de tu estado de debilidad.
¿Cómo cambiar esto? Siguiendo a tus emociones. Ellas son un excepcional sistema de guía para mejorar tu vida. Si eres consciente de ellas, sabrás delimitar el alcance de lo que no quieres en tu vida, y bastará entonces con “mirar al otro lado” de tus males. Como si tu misma vida fuese una moneda. En uno de sus lados está tu onda vibratoria negativa. Supón que estás viviendo encarado al lado negativo de esa moneda. Y que en el otro está la parte positiva. Dále la vuelta mentalmente y observa qué hay.
Presta atención no a lo que va mal en tu vida, sino a lo que deseas que vaya bien en ella. Si prestas atención a lo que sientes y lo que sientes es negativo, estás perdido. Si prestas atención a lo que necesitas para ser feliz y a lo que sentirías siendo feliz, entrarás en la onda de tus necesidades cubiertas. Haz entonces que tus pensamientos se bañen en esas limpias aguas, y verás lo que sucede. En primer lugar, habrás logrado conectar con tu deseo a nivel anímico, en lugar de con su ausencia. Pasa entonces al nivel mental. Cuando tus pensamientos compartan el nivel vibratorio de tu deseo, empezarás a sentirte realmente bien. Por el contrario, si te limitas a vivir en tus vibraciones negativas, nunca superarás la ausencia de lo deseado y seguirás anclado en la frustración, en el desánimo, en la depresión, en el pesimismo…
Piensa ahora en el “ello” que precisa tu vida seca, tu vida triste, tu vida transida de dolor y frustración… Cuanto más piensas en ese “ello”, más vibras con y como ese “ello”; hasta que paulatinamente lo haces tuyo, lo incorporas a tu esencia, te fundes en él y lo atraes hacia ti, hacia tu cotidiana realidad. No hay explosiones, no hay iluminaciones, no hay misticismos… No tiene porqué haberlos. Hay un proceso de cambio natural y firme, muy sólido. Sencillamente, estás conectando con tu Luz interior paras iluminar aquél “ello” que habita en ti, aunque sólo sea al principio como simple y llano deseo atesorado por la naturaleza de tu alma humana.
El deseo es muy poderoso. Si deseas algo que no tienes y toda tu atención mental se centra en el hecho de que no lo tienes, seguirás sin obtener lo que deseas, pues la Ley de Atracción seguirá actuando según la vibración (negativa) del hecho de no tenerlo. Ese deseo se hará realidad a medida que cambies tu vibración, pues tu nueva vibración atraerá nuevas realidades. Sencillamente, harás que tu vibración y tu realidad coincidan. Serás tú mismo quien propicie tu realidad a través de tu pensamiento. Sólo tienes que bucear en tu alma en busca de tu vibración clara, limpia, positiva. Todos la tenemos. Tú la tienes. Ancla luego tu pensamiento a esa realidad deseada que anida en tu alma y sigue viviendo tu vida. No ocurrirá en ella nada que tú mismo no hayas propiciado a través de tu pensamiento.
Piénsalo. “Lo semejante se atrae”. Para obtener lo que deseas, la vibración de tu ser debe corresponderse con la vibración de tu deseo. Tus deseos deben vibrar al unísono con tus pensamientos, con tus creencias… Con tu energía mental. Y ésta debe primero depurarse de todo lo negativo, y para ello sólo es preciso conectarla con tu alma. La mente habita entre tu ser y tu alma. Tu alma desea lo mejor para tu ser. Hazlos conectar a través de la mente y verás cómo cambia todo a mejor.
Un último apunte, este sobre las vibraciones.
Todo vibra, ese es el principio máximo de nuestra existencia. Vibra el Universo entero, y vibramos todos y cada uno de nosotros. No intentemos entenderlo, es algo que supera a nuestra capacidad homínida. Busquemos sólo fundirnos a ello: actuar así es propio de nuestra capacidad humana. Esa armonía inexplicable que rige el Cosmos es extensible a nuestras vidas, pues nosotros formamos parte de él. Incluso de cualquier choque entre elementos del espacio surge un nuevo orden y armonía. Lo mismo sucede en nuestras vidas. Nosotros somos seres vivos y pensantes, y podemos variar nuestra onda vibracional y evitar así el choque, el caos y la destrucción, o superarlo si se produce, generando una nueva armonía después del colapso.
Basta para ello con atender a nuestra energía anímica, fuente y producto de Vida y Amor, teñir de ella nuestra mente, y seguir adelante con la emoción que otorga el hecho de estar vivos.
¡Inasequibles al desaliento!

El poder del poder.


En nuestra sociedad actual, uno de los valores más en boga es el de la adquisición de poder. A más poder ostente un ser humano, más bienes materiales podrá adquirir. Y esos bienes materiales, hoy en día y aquí en nuestro mundo, suponen más felicidad y autorrealización. Como importa más el tener que el ser, y como se es según se tenga, si queremos ser valorados necesitamos adquirir más poder, pues cuanto más poder tengamos, más bienes materiales podremos obtener, así como más valoración propia y ajena. Nuestra ascensión a las altas cumbres de la valoración social vía materia poseída parece, pues, no tener freno.
Y es que en España (vamos: en occidente en general) hemos convertido la riqueza material en objetivo “por derecho” de nuestro inviolable derecho a la libertad. Entendemos por libertad la ausencia de obstáculos para cumplir nuestros deseos individuales y ser felices. Y como somos libres para ser felices, ¡ya está la confusión servida! De quien la felicidad dependa de “poseer poder para poseer bienes materiales”, no podemos afirmar que luche por su (inviolable) libertad, sino que por su (punible) deseo de mayor poder, caiga quien caiga y sufra quien sufra.
Así las cosas, muchos de quienes se dedican hoy día a la política proclaman estar propulsados hacia el poder por el motor de servir al beneficio colectivo desde las instituciones del Estado democrático. Pero al parecer, y visto lo visto, una vez obtenido ese poder, el ya dirigente no se preocupa tanto por el bien de la polis como por el bien de su ego. Y su ego habita en su bolsillo. En su cartera. En sus cuentas corrientes.
Así explicaríamos, por ejemplo, que cierto ex ministro vetase la compra de nuestra eléctrica Endesa por parte del grupo alemán Eon en aras del bien común de los españoles, y que a los pocos días se ultimase su adquisición por parte del grupo italiano Enel… ¡en donde trabaja ahora como asesor con un sustancioso sueldo de 10000 euros mensuales!
Esto es “un ejemplo más” de la aplicación de este razonamiento: “Tengo libertad para obtener mi riqueza material, fuente de mi felicidad; tengo poder para obtener esa riqueza material. Puedo, pues, ser feliz. Y los demás, ¡que se j…!”.
Traigo a colación a este individuo por sorteo a mano ciega entre una lista de 25 candidatos a arquetipos de prohombre político del siglo XXI. Si vieseis la lista… El que no es ladrón es lerdo, o ambas cosas a la vez. Pero en fin… Los ejemplos de esta absurda carrera por el poder por parte de políticos al servicio de la comunidad son muchos. El salario mínimo interprofesional está ahora en 624 euros mensuales, y para jubilarse con el 100% de la pensión cabe cotizar un total de 35 años… Un diputado, en cambio, y en aras del poder que ostenta, percibe mensualmente 3.996 euros, y con dietas y otras mandangas alcanza los 6500 euros al mes. ¡Y le bastan 7 años cotizados en el cargo para cobrar la pensión completa!
Bien. ¿Y por qué lo permitimos?
Como lo importante en política parece ser más la apariencia que el resultado, más el continente que el contenido, y como es tanto el valor de la imagen pública de un dirigente político, ésta se convierte en salvaguarda de quien la ostenta, a despecho del valor intrínseco y real de su actuación como hombre público. Una vez más, respetamos a quien ostenta el poder más por su imagen que por sus resultados en el ejercicio de dicho poder.
Y es que repito: el valor de un ser humano ya no es un atributo intrínseco que se posee por el mero hecho de ser, sino que por el de tener. Hemos así perdido la dignidad de ser, extraviada en las veleidades del mercado de valores… No en vano quienes han salido a la calle a protestar por la situación económica del país se autodenominan “indignados”. Han perdido su dignidad como ciudadanos, y no están (estamos, de hecho) conformes. E indignados están muchos millones de conciudadanos, aunque no salgan a la calle ni peinen rastas.
En resumen: fama, dinero, influencia… Ese es el objetivo de quienes creen que, sin poder, no somos nada. Sólo el poder les aporta la seguridad que tanto anhelan como seres humanos: el poder del dinero.
Sustentar la búsqueda de la felicidad sobre el dinero, la riqueza y el poder genera frustración. No a bote pronto, quizás, entre quienes ya son ricos a costa de la masa social, pero sí desde luego en esta.
Desde el Tarot Evolutivo aportamos nuestro granito de arena para, al menos en lo espiritual, cubrir los vacíos existenciales a que nos aboca nuestro (absurdo) sistema de vida.
¡Estamos en ello!

El apego.


Si buceásemos en las profundas aguas de nuestra realidad egoica buscando los motivos de nuestros sufrimientos, encontraríamos uno muy principal: el apego. Un estado psicoemocional que nos impele a vincularnos compulsivamente con una realidad determinada, en la creencia de que sin vivir en esa realidad, no nos es posible lograr la Felicidad.
Así, nuestra propia mente nos dice: “No puedes ser feliz si no tienes esto o lo otro”; “si tal persona no te ama”; “si no tienes un trabajo seguro”; “si no tienes dinero”; “si estás solo”; “si los otros actúan así o asá contigo…”.
“No puedes ser feliz si....”.
Muchos de mis consultantes llaman angustiados por sus dificultades en disolver sus apegos a realidades amorosas positivas, pero que ya no existen como tales en sus vidas… Una incapacidad que les atrapa en un estancamiento doloroso e insatisfactorio. A mi Tarot llegan muchas personas que, buscando el Amor, intentan recuperarlo en brazos de antiguos amantes. Guiados por el apego a un esquema relacional que antaño fue válido, buscan recuperar el amor perdido con una persona del pasado.
Y su mente les dice: “Fuiste feliz estando con XXX… ¡Recupéralo!”.
Sus dificultades empiezan a desaparecer cuando mis Arcanos les indican que, para avanzar en su vida, deben “soltar lastre” y deshacerse de lo viejo, logrando así liberarse de los males que su enganche a cualquier realidad ya caduca les reporta. ¡Cuando nuestra realidad cambia, sólo quien es capaz de dejar atrás lo viejo no se queda rezagado en la senda hacia la Autorrealización y Felicidad más absolutas!
En contra de lo que nuestra cultura nos enseña, nuestra vida no se organiza en estructuras estáticas y permanentes, sino que se compone de ciclos evolutivos. ¿De fracaso y de éxito? Desde luego. Pero a un nivel más profundo y equilibrado, aquí hablamos de ciclos de aprendizaje. Es un proceso tan natural como inexorable.
Cuando uno de esos ciclos se completa y todo lo construido en él se derrumba, nuestro ser más íntimo se fragmenta en una difícil dualidad: de un lado lo que tenemos, de otro lo que deseamos tener (esto es, lo que tuvimos y queremos seguir teniendo). Se rompe nuestra relación de pareja, perdemos un trabajo, pasamos una crisis cualesquiera y nos fragmentamos en lo más íntimo, cayendo en un estado de dolor y angustia, insatisfacción y miedo…
Diréis: “Es lógico. Es natural”. Y sí, pero…
Pero la mente, a caballo del apego, nos hace incapaces de asumir la pérdida y nuestra vida se convierte en una desesperante zozobra. Esa fragmentación del ser íntimo puede ser reconducida hacia la recuperación de la unidad de nuestro ser. Si algo bueno se acaba, podemos tener fe en buscar algo mejor, pues mejores seremos nosotros mismos una vez aceptada la pérdida, digerida y superada en clave de Luz.
¿Cómo hacerlo? Aprendiendo a reconocer la lección evolutiva que cada lance vital nos determina. El poder de nuestra mente nos aporta la sabiduría necesaria para aprender una nueva lección de nuestro “fracaso” y seguir adelante mejorados y sin mirar atrás. El poder de nuestra alma nos aporta la Luz necesaria para sanar las heridas del ego producidas por el “fracaso” que nos supone el derrumbe de nuestra estructura vital y, a través del perdón compasivo a uno mismo y a los implicados en el “fracaso”, seguir adelante mejorados y sin mirar atrás. Sin acritud ni odios. Sin rencor ni rencillas para con nadie, incluidos nosotros mismos. Cortar los lazos del pasado y limpiar sus efectos negativos en cuerpo, mente y alma...
Para ser nosotros mismos los redactores de nuestro destino, pues, es preciso aplicar un control mental que nos permita eliminar toda aquella dependencia emocional causante de dolor y frustración, limpiando nuestra alma de oscuridad y desbloqueando su Luz natural originaria, que no es otra que la Luz del Amor. De no contar con ese control mental, nuestra conducta y reactividad emocional dependerá de que “cumplamos” con el modelo de vida al que permanecemos anclados a través del apego.
¡Nosotros mismos, desde el descontrol de nuestra mente, podemos llegar a ser nuestros peores enemigos!
Piensa esto: si vives adscrito al apego, la infelicidad estará en ti, la llevarás dentro y la alimentarás tú. Tu mente está programada para generarla a través del apego. Puedes ser esclavo de tus propias creencias, te tiranizan porque consideras lógico y “normal” pensar así (incluso “natural”), y vivir desde esos pensamientos negativos. Preocupaciones, ataduras, miedos, inseguridades, sentimientos de culpa… Toda esa maleza conceptual recubre el muro que tu propia mente ha levantado entre tú y la Felicidad, y te impide verlo.
Ese muro es el apego.
Derriba ese muro. Siempre hay algo que aprender. Siempre hay una razón positiva para cada una de las situaciones de nuestra vida. Y ninguna realidad es inmutable. Ni siquiera nosotros mismos lo somos. Podemos realizar un trabajo consciente y ordenado que nos lleve a liberarnos de las ataduras del pasado y así, ligeros de equipaje, continuar nuestro viaje por la vida en pos de un nuevo amanecer.
¡Y decidir así si vamos o no a ser felices!

¡Un humano que triunfa!


Hoy he recibido a un nuevo consultante atrapado en una realidad que le insatisface. Un hombre digamos llamado Francisco. Llamaba desde Vitoria, por ejemplo. Esposa, descendencia… Homosexual atrapado en una elección errónea… Llamó muy angustiado: conoció a un hombre que ha supuesto la llave necesaria para abrir su particular Caja de Pandora. Pero ese hombre ha desaparecido de su vida, asustado por el estallido de amor de Francisco…
Francisco: mi Tarot Evolutivo te dice que tus pensamientos son capaces de adquirir forma física, de hacerse realidad. Sólo necesitas aunar a la potencia de tu mente la potencia de tu alma, la energía más íntima y pura a disposición de nuestra especie.
Y esa energía no es otra que el amor. Sólo el amor es terapéutico, pues todo lo que genera dolor en el ser humano, todo lo erróneo en nuestra vida, viene de la falta de amor. Así como el alimento es necesario para el cuerpo físico, el amor es imprescindible para el cuerpo emocional. ¡Para el alma! El cuerpo no puede sobrevivir sin alimento; el alma no puede sobrevivir sin amor. Sin amor, o en un amor equivocado, falso, caduco, muerto, la energía se bloquea, y la propia vida cotidiana (la que llamamos “normal”) se convierte en un obstáculo para la vida más auténtica y real (la que llamamos “utopía”).
En nuestra cultura, del alma sólo nos acordamos en el umbral de nuestra muerte física. Y, en cambio, no nos damos cuenta de que el alma sirve para el amor, pues nace del amor y para el amor. No desde luego para el amor físico, para el estrictamente sexual. El sexo a secas es la forma vibracional más baja del amor: un simple contacto físico de raíz homínida. Una relación simplemente sexual, sin amor, sin intercambio de energía anímica, induce a un sentimiento de culpabilidad, por más que nuestros actuales arquetipos nos hurten a su alcance en aras de conceptos en boga hoy día como “hedonismo”, “libertad sexual” o “revolución sexual”. Y no hablo así porque lo diga nuestra extraviada Iglesia Católica o cualquiera otra igual de perdida que ella, sino porque en ese tipo de encuentros, toda la potencia espiritual humana queda relegada, fuera de juego. Como si en ellos te redujeras a ti y a tu pareja a una simple “cosa” que usas y desechas.
¿Y cuál es su forma vibracional más alta? La compasión. El sentimiento de conmiseración que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Una suerte de solidaridad activa para con aquellos que sufren, incluidos cada uno de nosotros mismos. Amar al prójimo como a uno mismo. Amarse a uno mismo como al prójimo.
(¿Os imagináis por un momento si la poderosa energía del inconsciente colectivo fluyera al unísono por el cauce de la compasión? El mundo entero se convertiría entonces en un paraíso de amor generado por un auténtico acto de fe: el de convertirnos en una única fuerza curativa, capaz de acabar con toda la miseria de este mundo).
El amor, por su parte, se sitúa a medio camino del sexo y de la compasión. Se trata de la mezcla perfecta de la energía física con la espiritual. Pues si hay amor, entonces hay gratitud. Hay entrega. Hay respeto. Hay magia. Sabes que tu acompañante tiene un alma, y compartes la tuya con la suya. Ahora bien: dar implica recibir, y ese es tu gran riesgo ahora, querido Francisco. Si tu amante, ese que te ha impulsado definitivamente a reconciliarte con tu homosexualidad y a luchar por ella, a vivirla al fin en todo su magnífico esplendor amoroso (que no simplemente sexual), no te devuelve lo que tú le das, no te da lo que tú le pides en (para ti) justo intercambio a tu entrega y a tus necesidades, a tus sueños, a tus anhelos, la energía de tu deseo frustrado, bloqueado, se convertirá en un fuego abrasador que te reducirá a cenizas, en un vórtice vertiginoso que te engullirá en el dolor y la amargura...
¿Involución ahora que estás al borde de evolucionar? ¡No!
Siendo que en ese amor depositas tus ansias y esperanzas de liberación, de autoafirmación, de felicidad en un amor vivo y para ti real, te digo: sube un escalón en tu desarrollo como ser humano espiritual. Abandona los dictados de tu mente, las órdenes de los arquetipos socioculturales, la ira y el miedo, la duda y la zozobra que genera en ti la desaparición (temporal) de tu amante libertador, y ten compasión.
Compasión de ti mismo. Compasión de él.
Si la compasión es la forma más elevada del amor, en la compasión te sentirás agradecido por haberte dado a él, y por haberte tomado él. Y viceversa. Os disteis y os tomasteis el uno al otro, y ese acto de entrega compartida, sin esperar nada a cambio, quizás para él haya sido una intensa aventura pasajera, quizás le haya supuesto (de momento) una excesiva responsabilidad, pero para ti ha supuesto la caída de la venda que cerraba tus ojos a tu realidad amorosa.
Si él te entrega lo que esperas de él, vivirás un sueño hecho realidad. Si él no te lo da, no hay problema, puesto que tú no le entregaste tu corazón a cambio de algo. Se lo entregaste a cambio de nada: por puro y simple amor en su grado sumo. Amor a ti. Amor a tu verdad. Y amor a él. Y, con todo, es mucho lo que ese hombre te ha entregado ya: la llave a tu propio interior oculto, encerrado. La llave a tu realización. A tu plena felicidad.
¿Y qué importancia tiene entonces el qué dirán? ¿La posición económica? ¿El metraje de tu futura vivienda, una vez te hayas separado –con respeto, con amor, con compasión- de tu esposa? Cualquier dificultad material que vivas a partir de ahora, reencontrado al fin contigo mismo, será vivida desde tu energía más pura, totalmente desatada: el AMOR.
El resto es, como suele decirse, mera infraestructura.
¡Vive tu fuerza!

Lo pequeño es hermoso.


Tuve ayer la consulta de una madre cuyo hijo veinteañero, padre de un querubín de dos años y medio, pasa el tiempo libre enganchado a la Play-Station en lugar de jugar con su hijo… ¡Y viven en una casa de monte, en plena Naturaleza! Ese hijo, ya un hombre por edad, ha crecido en los valores de nuestra actual visión “racional” de la vida, que no espiritual… La madre suponía que su hijo fuese víctima de un trabajo de magia negra, y razón no le faltaba. El “hechizo” del que su hijo es víctima es educacional. Tiene que ver con nuestra escala de valores.
Mi Tarot es Evolutivo, se basa en el trabajo personal de cada uno. Por eso, siempre busco apoyar los mensajes de mis Arcanos ofreciendo un nuevo camino práctico que cada uno se trabaje para sí mismo y los suyos. Los mensajes de mis Arcanos acerca de este joven hablaban de estancamientos materiales que impiden cambiar de vida y mejorar (El Diablo boca abajo y El Arcano Sin Nombre), y recomendaban una profunda transmutación personal, un nuevo acercamiento a nuestra forma de entender la vida (Juicio y Carro invertido). Completé los mensajes de mis Arcanos con la recomendación de un par de lecturas sencillas y concretas, y luego pedí a un buen amigo, ecólogo y maestro taoísta, que visitara a esta familia como mensajero aportador de una nueva filosofía de vida.
Alguien dirá…
Alguien dirá ¿qué tienen que ver Tarot y pensamiento alternativo? Fácil. El ser humano sólo tiene sentido como integrante de una vasta red de relaciones, y no como sujeto individual. En contra de la percepción individualista de nuestra cultura occidental, no estamos solos. Cada cosa que hacemos, por pequeña que sea, tiene repercusión en el colectivo social. Y la vida no se mide sólo en términos de beneficios económicos y posesiones materiales. También están los beneficios espirituales, los que redundan en un beneficio humano no medible con la vara estrictamente homínida del dinero.
Atravesamos una crisis sistémica global… ¿Porqué no reconocer y difundir que ha llegado ya el momento de reaccionar? ¿Porqué no reorientar nuestra vida hacia nuevos pensamientos como “lo pequeño es hermoso”? ¿Porqué no revalorizar la Naturaleza y sus valores, nuestro propio hogar al fin y al cabo? Si nos relacionamos con ella, si aprendemos de ella, captaremos la auténtica magia de vivir. Y el sentido de la vida no es cuantificable. ¿Qué precio en dinero tiene el canto de un pájaro? ¿O un bosque? ¿O un río? ¿O la sonrisa de un niño, de nuestro propio hijo?
Un apunte sobre la educación.
La ostentación social, yacente en la base de nuestro consumismo, conlleva una explotación desmedida de recursos naturales y una atomización de la cohesión social. Sin cohesión carecemos de la solidaridad necesaria para darnos cuenta colectivamente de que avanzamos por el camino de la autodestrucción… ¡sirviendo a los intereses de individuos tan anónimos como nosotros, aunque aparezcan en televisión y dispongan de un lujoso automóvil, oficial o privado!
Limitar la experiencia de un niño a nuestro entorno artificial de base consumista está causando en nuestros hijos problemas reconocidos de obesidad, depresión, ansiedad, falta de atención, ausencia de cultura del esfuerzo, pobreza general en los valores morales imprescindibles para mantener vivo el ideario del crecimiento sostenible. ¡Muchos padres ni siquiera lo conocen! ¿Cómo romper esta cadena?
Imaginemos que logramos obligar a las autoridades que nos gobiernan (gracias a nuestro voto) a dedicar una parte de los recursos económicos del Estado (obtenidos gracias a nuestros impuestos, a nuestro trabajo) no a proyectos faraónicos que llenan bolsillos y egos, sino a campamentos de verano totalmente gratuitos, en los que nuestros pequeños y jóvenes contactasen con la Madre Naturaleza y sus valores. ¿Os imagináis, por ejemplo, a maestros de taoísmo chino o a psicólogos emocionales a sueldo del Ministerio de Educación, aleccionando a nuestros hijos en la hermosura de lo pequeño?
Tendríamos a niños y jóvenes aprendiendo a golpe de presupuesto ministerial cómo fortalecer el cuerpo, la mente y el espíritu. Niños que el día de mañana serán adultos con pleno autocontrol de sus vidas. Ya no tendrán vacíos existenciales que llenar a base de consumo material. Consumir y acumular como lo hacemos es a todas luces insostenible desde una perspectiva medioambiental y moral. La adquisición de bienes materiales nos sitúa en una buena posición social y refuerza temporalmente la autoestima personal, pero a la larga genera insatisfacción. La ansiedad por ser más “teniendo” no tiene límite y agota. ¡Es el pez que se muerde la cola! Y el propio planeta se agota. ¡Es el pez que se devora a sí mismo!
En lugar de esos campamentos, y por poner sólo un ejemplo del resultado de combinar política y negocio, hoy tenemos en España una retahíla de aeropuertos tan inútiles como caros: Huesca, 50 millones de euros; Lleida, 90 millones; Castellón, 150 millones; Ciudad Real, ¡1.100 millones! Proyectos de rentabilidad cero, pagados con dinero público, ideados por políticos y empresarios tras cuyo mesiánico mensaje (“Yo soy vuestro Mesías salvador: tomad un aeropuerto”) se esconde el deseo de impulsar sus carreras. Esto es, alimentar su ego a través de más poder y más dinero. Y eso es así porque la masa social, desconocedora del origen de su propia insatisfacción y de las alternativas de vida, lo permite. Educación alternativa. Conocimiento alternativo.
Es clara, pues, la necesidad de reorientar nuestros valores personales y colectivos, de realizar cambios profundos. Desde el Tarot Evolutivo aportamos nuestro granito de arena para producir el cemento que esa ingente obra requiere.
¡Lo pequeño es hermoso!

Llegó Neptuno.


Neptuno, octavo planeta de nuestro Sistema Solar, es nuestra referencia astral de mayor poder espiritual y transpersonal. Está relacionado con el psiquismo profundo: su influencia nos impele a la fusión con el todo del que cada uno de nosotros forma parte, nos abre las puertas de lo onírico, acerba nuestra sensibilidad. Romance, fantasía, sueños, imaginación…
Ahora bien: siendo que Neptuno entró en Piscis, todo ese cuerpo conceptual que acarrea el planeta se torna dual. En Piscis, un pez nada a contra corriente y el otro se deja arrastrar por ella. Estaremos, pues, predispuestos a abrirnos emocionalmente, a buscar refugio en lo espiritual, tanto colectiva como individualmente. Y a todo lo contrario. El otro pez de Piscis, el ligado a Dionisio, nos orienta hacia la psicosis… Alcohol, drogas, adicciones, mentiras, trampas, acciones deshonestas… Es una situación muy propensa a brotes de violencia psicótica como el que subyace en la masacre de Noruega. Y más aún siendo que Urano está en Aries (violencia y locura); y Plutón en Capricornio: destrucción violenta de todo tipo de estructuras.
Debemos tener siempre claro que poseemos una poderosa arma como especie: el cerebro. Es ésta una herramienta a medio camino entre nuestra dualidad homínida y humana. ¿Cuántas veces, ante un hecho “sobrenatural”, decimos “No me cabe en la cabeza” o “No lo creo, está fuera de toda lógica”? Y nos cerramos en banda y seguimos viviendo esclavos de nuestro desconocimiento de lo transcendental.
En cambio, no debe ser así, sino al contrario… Adecuadamente informado, el cerebro nos permite comprender y, a continuación, actuar. Es un mecanismo simple y sencillo, pero de gran poder.
Por eso, a quienes digan que estas influencias planetarias son un absurdo, les sugiero: proveed a vuestra mente de datos nuevos. Leed. Documentaos. Aprended. En la vida nos regimos mediante conceptos aprendidos que “programan” nuestra mente sin ir más allá de ella. Pero podemos aprender nuevas formas de entendernos como seres individuales y como miembros de la colectividad humana. Y esas nuevas realidades nos harán cavilar y entender, y entendiendo aprobaremos, y aprobando esa nueva información, romperemos el bloqueo de la mente a todo ello y de ahí pasaremos a conectar con nuestro cuerpo emocional, con nuestra alma, con nuestra energía espiritual más divina y blanca, más iluminada.
Es decir: que podemos conectar con nuestro otro lado, el espiritual, a través de la más poderosa arma que como especie homínida poseemos: la mente.
Suponed que entre nuestra condición mamífera y nuestra condición divina estuviese el cerebro a guisa de puerta o pasaje. Bastará para abrirla de par en par con tener la llave adecuada. Y esa llave la da el conocimiento.
Sabiendo qué son y qué suponen Neptuno y Piscis, aunque sea de manera ligera o fundamental, podremos escoger qué comportamiento queremos para nuestra existencia. Hacia qué tender. Y de que alejarnos. Así, lo consciente y lo inconsciente; el cuerpo físico y el espiritual, lo físico y lo metafísico, se reencuentran gracias al poder de una mente sana en tanto que bien documentada.
Y esa es, precisamente, una de las bases de mi trabajo en Tarot Evolutivo.

Almas gemelas.


En nuestra cultura, nuestra alma gemela representa la “meta final” a la que llegar tras sucesivas etapas o experiencias amorosas kármicas y/o dhármicas, que nos irán “preparando” para el último y definitivo encuentro, sea en esta vida en curso, sea en otra vida futura… Habitualmente, dicho encuentro es sólo posible tras varias reencarnaciones. Es patrimonio, pues, de las “almas viejas” y experimentadas. Vida tras vida, vamos preparándonos para ese ansiado encuentro final, vamos cerrando ciclos, vamos sobrepasándolos y aprendiendo a conocer nuestra más íntima y propia esencia espiritual, a despecho de las circunstancias de la vida terrenal y cotidiana.
En consecuencia, cada ser humano con quien nos vinculemos será un maestro y/o compañero de viaje en nuestra preparación para el encuentro final con nuestra alma gemela, y lo será (y lo seremos) en clave negativa o involutiva o positiva o evolutiva.
A la postre, el encuentro se producirá siempre que confluyan los tres elementos de su particular Tríada Sagrada: el elemento Celestial (o la bendición divina), el Humano (comunión de voluntades entre ambos protagonistas de la unión) y el Terrenal (circunstancias coyunturales propias de la Tierra, como por ejemplo el país en el que vivimos, nuestro círculo social, nuestra escala de valores…). Si el cotejo del Debe y el Haber entre nuestras vidas pasadas y la actual arroja un saldo positivo, contaremos con la bendición divina y lograremos vencer cualquier obstáculo. Siempre, eso sí, contando con el aliento de nuestra propia voluntad y esfuerzo.

Es creencia de uso que, si bien puede haber varias almas afines, sólo tenemos una única alma gemela. Para reconocerla, invoquemos al filósofo Platón, padre del concepto del amor platónico:

“De todos los dioses, el amor es el más amigo de los hombres y su mejor médico, pues sólo él es capaz de curarles de su mayor mal que no es otro sino la pérdida de su naturaleza originaria”.

Esa “naturaleza originaria” es la contenida en el mito del andrógino: al principio, el ser humano era lo femenino y lo masculino unidos en un solo cuerpo. Ebrios de soberbia y creyéndose parejos a los dioses, los seres humanos andróginos se instalaron en el Monte Olimpo, residencia de los dioses, con la demanda de alcanzar la gloria divina que creían merecer. En castigo a su soberbia, Zeus los devolvió a la Tierra tras separar sus dos mitades corporales, condenadas desde entonces a vagar por el mundo hasta encontrar cada cual a su par.
A su alma gemela.
Bien. Esa es la teoría platónica. La espiritual, en cambio, nos habla de vibración sutil o densa, según sea nuestra alma proclive a la entrega o no. A más dominio egoísta del ego, mayor densidad de nuestra vibración, y viceversa. Suponiendo que nuestra alma sea un sonido, una onda acústica, nuestra alma gemela será aquella que vibre en nuestra misma amplitud y frecuencia. Así las cosas, dependiendo de nuestra densidad vibratoria, estaremos preparados para “amar” en un grado u otro de elevación espiritual. Y si alcanzamos la posesión de un nuestro acorde sutil y le aunamos el acorde igualmente sutil de otra alma, la magnificencia del nuevo acorde resultante de dicha unión será elevadísima, superior, magnífica...
Inefable.
Pero… Como nuestra condición homínida nos ha impuesto la creación del arquetipo cultural de la monogamia, impera entre nosotros la idea platónica de una única alma gemela. Una elaboración más “refinada” de ese arquetipo de la monogamia lo tenemos en el ideal romántico del amor, o en el anterior caballeresco. Pensad, en cambio, que nuestro alcance espiritual sería demasiado pobre si sólo pudiese circunscribirse a una única alma de idéntica vibración sutil a la nuestra. El objetivo final de nuestro desarrollo espiritual, la Arcadia inalcanzable (o no), sería la de total comunión vibratoria de todas nuestras almas en un Big-Bang de amor humano, energético y espiritual.
Esto es: reconocer que todas las almas del mundo están llamadas a ser gemelas, están llamadas a ser sutiles.
¡Tiempo al tiempo!
De momento -arquetipos obligan-, el tema del alma gemela lo consideramos como una relación en la que sólo dos seres humanos encuentran su propia alma en sí mismas y en el otro al unísono. Sea como fuere, lo cierto es esto: lo que uno siente cuando se encuentra con su alma gemela es totalmente indescriptible y maravilloso. Este encuentro marca un antes y un después para ambos implicados, y los hace partícipes de un sentimiento tan extraordinario e inefable, que no puede describirse con palabras. Resulta casi imposible describirlo a quienes no la han vivido todavía. Es un amor más allá de toda dimensión.
Imagínate por un momento ante un desconocido cualquiera. Puede ser en tu trabajo, en el aeropuerto de un país lejano o en cualquier otro lugar. Alguien está ahí, aparece ante ti y vuestras miradas se cruzan por un instante. Percibes una densísima carga energética, un vuelco al corazón, un pálpito… Esa persona desconocida te resulta extrañamente familiar. Confías en que así es. No hay razonamiento entre vosotros. Hay intuición. Ambos sabéis que vuestras almas vibran en un mismo y elevado plano.
La relación entre almas gemelas encarna el más puro amor, más allá de toda necesidad o dependencia del ego. No hay arquetipos lastrando a esas dos almas. No existe jamás el menor atisbo de competencia. Todo entre ellos es solidaria cooperación para el goce y el crecimiento mutuo y compartido. La entrega es total, no hay ni miedos ni reproches ni condiciones. Si el sentimiento es el lenguaje de nuestra alma, el idioma que hablan las almas gemelas es tan idéntico como elevado y sutil.
Esa comunión se articula en el plano energético a través de nuestros siete chacras principales. Cuando dichos siete centros energéticos del ser humano están abiertos y sanos y armonizan plenamente con los de otro, cuando la sintonía es plena entre ellos, se alcanza la Cumbre del Amor. Desaparecidas las personalidades del ego, ambas almas podrán entrelazarse en un abrazo integral y empezarán a fluir sus energías vitales, amalgamándose en una nueva más potente y pura: una suerte de Fuego Sagrado que les procurará la dicha de la plena realización humana en clave espiritual. Esa energía fluirá a raudales aún más intensos si cabe cuando, una vez desnudos los cuerpos de toda linde entre ellos, se engarcen en la máxima expresión posible de comunión humana: a través de los órganos sexuales. Lingam y Yoni, pues, ultiman esa conexión íntima entre almas. Y las energías puras de ambas fluyen del uno al otro, de él a ella, de ella a él, de él a él, generando una única entidad compartida en la que las personalidades desaparecen y sólo hay espacio para el goce energético del Amor mayúsculo correspondido.
Armonía absoluta, pues.
Amor en la cumbre.
Y recordad: el objetivo final de nuestra especie es lograr que el número de almas capaces de vibrar en la misma (y elevada) sintonía sea sin límite conocido (como de hecho es, en potencia al menos).

Doblete de Venus.


Hay dos consultantes en mi vida como tarotista que me llaman poderosamente la atención, por ser ambas mujeres en proceso de reconexión reconciliadora con su arquetipo de Venus o Afrodita, la Diosa del Amor y cuidadora del eterno arquetipo femenino.
A Venus-Afrodita la conocéis todos, seguro… Regente de la belleza, del amor, de la sensualidad y seducción en su más profunda y amplia extensión, engloba también a la armonía, a las manifestaciones estéticas (¡fiestas incluidas!), al bienestar con nuestro entorno y con nosotros mismos… En suma, Venus representa a la pulsión vital más vívida y sensible, pero tamizada por el selecto filtro de la exquisitez y la armonía, en oposición directa a Tánatos, pulsión de muerte, violencia y destrucción.
En una suerte de íntimo renacimiento, ambas mujeres de las que ahora escribo se encaminan hacia la primera y principal condición necesaria para el establecimiento de una relación amorosa: el contacto con su propia Belleza interior. Con su propia Venus íntima e intransferible. Venus renovada y potenciada para la una, Venus renacida y reencontrada para la otra… Pero ambas viven el mismo proceso de amarse primero a sí mismas para amar a otros después.
Porque… ¿Cómo podemos amar a alguien si antes no nos amamos a nosotros mismos? Si rechazamos la que es nuestra propia esencia, es del todo imposible vincular nuestra vida humana a la de otro ser humano. Y si no estamos satisfechos con dicha esencia, con lo que somos, y si no la mejoramos de manera limpia y efectiva… ¡Nada que hacer, más que dar palos de ciego por la vida! Pues tal como nos vemos a nosotros mismos, nos ven los demás. Por eso siempre hay que seguir el impulso de Venus, que no el de Tánatos, a despecho de cuantos fracasos podamos acumular en nuestro historial particular, pasado y presente o incluso futuro. Venus permite contactar con nuestra Belleza interior y, en el caso de estas dos mujeres, retomarla, reconsiderarla, renacerla y hacerla llegar a su máximo potencial.
¡Ojo! La Belleza no responde a patrones ni modas, la Belleza no entiende de “fundas exteriores”, sino que se trata de una cualidad intangible del alma, una suerte de energía lumínica de gran potencia que ilumina nuestra Verdad más íntima y propia, lo que somos en realidad. Los antiguos griegos decían que Belleza es Verdad, y ahora veréis cómo. Cuando percibimos la Belleza de alguien, en realidad percibimos el estable y firme equilibrio armónico de ese alguien con su naturaleza humana, que no homínida. Es decir: esa Belleza nos remite a algo muy intrínsecamente propio de nuestra condición humana. No al instinto básico o a la satisfacción de instintos primarios, ni siquiera a típicos mensajes de nuestra sociedad como “Dame y dame porque yo lo valgo y no me importa quién se quede atrás”, sino a algo relacionado con la inteligencia y la sensibilidad más extremas posibles en nuestra especie.
A algo divino, en suma.
Y lo divino es nuestra Verdad como especie, pues somos mamíferos, sí, pero sólo en nuestro origen. También somos humanos, y tendemos por ello a lo divino. Ese es nuestro norte, y en él debemos porfiar.
Y en él porfían ambas damas. Las dos, cada una a su manera y cada una en su estado propio, con sus fuerzas y sus debilidades como mujeres, están aprendiendo a amarse a sí mismas, y ese progresivo conocimiento y aceptación de sí mismas en tanto que poderosas Afroditas las está impulsando hacia más amor. Hacia más seducción. Hacia más vértigo emocional…
El resto, y aunque resulte gratuito decirlo, es secundario. En ese resto entran preguntas tipo “¿Pero me quiere o no?”, “¿Dejará por mí a su esposa?”, “¿Debo lanzarme o no a esta aventura?”. Esas preguntas del “cómo” las responde el Tarot Evolutivo gracias a su poder de predicción, pero lo verdaderamente importante de mi disciplina es “enseñar” o mejor “explicar” o “anunciar” qué nos está pasando, y porqué. Venus-Afrodita sugiere a estas damas a lanzarse de cabeza en su particular estanque conceptual, de prístinas y refinadas aguas vitales. Su secreto revelado es este: “Reconócete como ser único y original en todo tu esplendor. Ámate y amarás”.
El resto es, pese a todos los todos posibles, mera infraestructura en nuestro camino personal hacia la plena autorrealización y felicidad.

De amores y despechos...


Cada día me llegan vuestras consultas sobre emociones, sentimientos y pensamientos relacionados con el amor y la pareja. Sois muchos los encadenados a relaciones que os disgustan, pero que al mismo tiempo os atraen y parecéis necesitar... Inasequibles al desaliento, pero embargados por el desajuste y el dolor, seguís dando AMOR (o esperando a poder hacerlo), con la esperanza de recibir en equivalencia a vuestra entrega… ¡O más incluso!
Si damos por sentado que nuestro objetivo común es el de hallar un amor incondicional e ilimitado, entenderemos porqué seguimos buscando iniciar romances que deriven en algo tan superior como un lazo amoroso enérgico y duradero, cargado de intimidad y de pasión. Siendo que nuestro espíritu tiende a la Luz en su proceso de evolución desde nuestro yo homínido a nuestro yo humano, el modo en que vivamos nuestros sentimientos y emociones nos hará más firmes candidatos a decantarnos hacia uno u otro polo de esa dicotomía que marca nuestra especie.
Cada relación amorosa que vivamos, pues, nos marcará una serie de lecciones específicas, de cuyo cumplimiento dependerá nuestro paso a un nivel espiritual superior. Esto es así en tanto que el sentimiento es el lenguaje de nuestro espíritu y alma, que para mí son lo mismo. Ante la dualidad entre Tricotomitas (quienes distinguen entre cuerpo, alma y espíritu) y Dicotomitas (quienes lo hacen sólo entre espíritu o alma y cuerpo), yo me sitúo entre los partidarios de la segunda opción. De hecho, en la Biblia sólo hay un par de pasajes (Hebreos 4:12 y Tesalonicenses 5:23) donde los Tricotomitas puedan basarse para defender su posición, pero en fin… Ese es otro tema, no nos desviemos… Importa recalcar que lo que nuestros sentimientos hablen, cuál sea el continente y el contenido de sus mensajes, nos hará mejores o peores seres humanos.
¿Qué es sentimiento y qué emoción?
La emoción es una compleja respuesta química y neuronal capaz de originar un patrón distintivo en nuestro comportamiento automático de respuesta. El sentimiento es la evaluación consciente que realizamos de nuestro estado psicofísico ante nuestra conducta o respuesta emocional. Es decir: recibimos un estímulo emocional y reaccionamos mediante los mecanismos innatos del cerebro (o reacciones primarias) y mediante nuestro arquetipo aprendido (respuestas conductuales o emociones secundarias). A continuación, evaluamos conscientemente la respuesta emocional que hemos dado y nos situamos en uno u otro sentimiento final: de satisfacción o frustración, de aprobación o rechazo, de honra u oprobio, de amor u odio…
La pasión es una emoción, mientras que el amor es un sentimiento. Lo mismo para los binomios tristeza/depresión, rabia/odio, euforia/alegría…
Es decir: todo mensaje emocional experimentado en nuestra vida ha de ser recibido intensa y/o repetidamente antes de echar raíces en la mente subconsciente. Cuando esa información de vida se inserte en el subconsciente, influirá en nuestro comportamiento futuro en forma de sentimiento. Y cuanto más se repita esa información de vida emocional, su sentimiento asociado será más recio, estará más profundamente grabado en el subconsciente y con más fuerza y automaticidad orientará nuestra existencia.
Así es como alcanzamos la cognición de la emoción: generando un sentimiento duradero y firme que rija nuestro devenir. Si emoción y cognición se integran correctamente, nuestros sentimientos estarán orientados en la dirección adecuada: nuestra autorrealización en clave de felicidad.
Visto así, el origen de nuestros sentimientos hacia las situaciones y personas de nuestra vida no está tanto en lo que esas situaciones y personas provoquen en nosotros, sino en lo que nosotros pensemos acerca de las otras personas y de lo que nos provocan. Por lo tanto, la mejor forma de manejar las emociones y sentimientos que nos causan problemas (y que nos aproximan a la zona oscura del yo homínido), es cambiando los pensamientos que los producen, mantienen e incrementan. Es lo que en Tarot Evolutivo denominamos “cortar el mental” o también “destruir el arquetipo”.
De ese modo, nos mejoraremos por medio de nuestro avance hacia el yo humano regido por la Luz.
Un ejemplo práctico.
Tal es el de una consultante envuelta en una conflictiva situación amorosa. Ama a un hombre que también la ama a ella, pero que sigue encadenado a otra mujer, madre de sus hijos, sin que medie entre ellos tanto amor como dependencia por unos lazos afectivos ya caducos, fríos, laxos, y cuyos principales activos son los de sus hijos en común, el chantaje emocional por parte de ella, y el sentimiento de culpa por parte de él. De hecho, no hay entre ellos convivencia desde hace años.
Bien. Una de las energías comportamentales que mis arcanos solicitaban a dicha consultante era la de contención y temple para con la situación de su enamorado. No es desde luego ni agradable ni sano amar a alguien a escondidas, y más si ese alguien reparte sus afectos entre dos mujeres. Sin embargo, el amor auténtico es el que transige con las debilidades del ser amado, y trabaja con afecto y entrega en pro de su resolución.
Una de las preguntas a mi Tarot de esta consultante fue si debía ella comunicar a “la otra” su existencia, y el mensaje de respuesta fue claro y contundente: “Tú, no. Esa es responsabilidad de tu amado. Tú sólo debes porfiar en que algún día él tenga la energía y clarividencia necesarias para hacerlo”.
Sin embargo, no lo hizo así… Ambos disfrutaron de su primer fin de semana juntos, plena intimidad para ellos en un espacio/tiempo sólo suyo… Una ocasión propicia para aclarar posiciones, para exponer demandas, para trazar estrategias conjuntas desde el goce del amor compartido, capaces de encarrilar su complicada historia hacia una siguiente etapa de mayor satisfacción mutua a la luz de la Luz… En ocasión de ese fin de semana compartido, las emociones puntuales de euforia y pasión de sus protagonistas trabajarían hasta afianzarse en sentimientos duraderos de alegría y amor, afianzando de ese modo la relación entre ambos. Por la parte de la ex despechada, sus emociones puntuales de rabia y tristeza darían paso a sentimientos duraderos de odio y depresión… ¡Ella no me consulta y no puedo aconsejarla!
El problema es que, antes de la excursión, mi consultante cometió el error de disminuir su nivel de vibración a campos oscuros, desoyendo el consejo de mis Arcanos. Mediante una enrevesada conspiración anónima, hizo saber a su contrincante de su existencia, y con ello insufló negatividad en la respuesta de ella, que ya de por sí iba a ser en nada comprensiva o conciliadora.
Y en la de él, pues si mi consultante debía trabajar su Luz propia para orientar con ella la tortuosa sentimentalidad de su galán, con ese desafortunado acto no hizo sino justificar las dudas y prevenciones de su enamorado hacia ella, y potenciarlas.
¡Ojo! No dice mi Tarot que “la culpa sea de…”, sino que en un juego de oscuridades a tres bandas, mi consultante debía ser la Luz refulgente y orientadora, y no otra oscuridad más. Atención a esto: cuando nuestras emociones, sentimientos y pensamientos se entrelazan hasta formar una única unidad, adquieren tal fuerza que nos dominan hasta el punto de controlar nuestra vida. Si la emoción y su cognición se integran correctamente, nuestros sentimientos estarán orientados en la dirección adecuada: hacia nuestra autorrealización en clave de la felicidad de la Luz.
En caso contrario, nos seguiremos (auto) orientando hacia la frustración de la Oscuridad. Y esto vale con o sin la compañía del galán en cuestión.
Aquí el Tarot Evolutivo es un arma muy eficaz. Desenmascara y aclara, redefine y reajusta, y nos libera de la pesada carga de la confusión generada por pensamientos erróneos, fruto de la errónea gestión de emociones y sentimientos. Permite, pues, poner de manifiesto los aspectos más ocultos de nuestra mente, de manera que podamos explorarlos, conocerlos y darles una vía de resolución para todos los seres implicados tan efectiva como limpia. Y esto vale también por las segundas y terceras personas por las que preguntáis. Sabed, pues, en suma, que toda emoción, sentimiento y pensamiento negativos debe ser transformado en oportunidad de limpia realización humana. Ello es posible mediante el empleo de paciencia, comprensión y tolerancia. De otro modo, nos enquistaremos en peligrosos resentimientos que, a su vez, generarán y/o potenciarán las capacidades destructivas propias y ajenas a través del rencor y del odio. ¡Un tortuoso camino que lleva a la autodestrucción!

La Cruz Cósmica


Entre el final de junio y el inicio de julio habrá una Triple Cruz Cósmica o Cuadratura Astral. Permanecerá activa durante casi un mes, y serán tres sucesivas, regidas desde su descendente por el Sol, la Luna y Venus, respectivamente. La cruz más efectiva a efectos energéticos sobre nuestra Tierra será la del Sol, cuya influencia máxima durará tres días, extendiéndose por un total de once: desde el 26 de junio hasta el 6 de julio. Su punto álgido lo tendremos cuando el Sol esté descendente a 6º de Cáncer y entre en oposición exacta a Plutón, que estará ascendente a 6º de Capricornio.
Ello sucederá el día 28 de junio, aproximadamente a las 21:21 pm.
En astrología, el planeta de mayor importancia es el Sol, y en segundo lugar la Luna. Sin embargo, y como la Luna estará en Cruz Cósmica apenas 5 días, y dado que Venus no posee la “importancia” o el “peso específico” del Sol o de la Luna y es mucho más rápido que ambos, sólo trataremos en este escrito de la Cruz Cósmica marcada por el Sol.
Bien. Antes de seguir, una aclaración imprescindible. Si no crees que los astros envíen energías y mensajes a la Tierra, no sigas leyendo o hazlo al menos sin acritud ni socarronería. Algo aprenderás, seguro.
Si por el contrario crees en algo superior a nosotros (llámalo Dios, llámalo Energía o hazlo como quieras y/o puedas, pues importa el contenido de lo que llames, que no el continente con que lo hagas), sigue leyendo y mira lo que nos dice esa Cruz a la Luz del Tarot. Te dará que pensar, seguro.
Los elementos astrales en juego en esta Cruz Cósmica son: Sol en Cáncer opuesto a Plutón en Capricornio, y Saturno en Libra opuesto a Urano en Aries.
Conozcamos brevemente a estos cuatro astros y lo que nos representan.
Sol; el Yo creativo.
Centro de nuestra galaxia, representa la cualidad básica del ser humano: la Conciencia, en clave de integridad y de verdad. Esto supone que por su naturaleza, el ser humano es intrínsecamente bueno. Esto es: que todos somos Luz. Recordad que en mi Tarot subyace siempre la dualidad de nuestra especie: homínida y humana. Y que en última instancia siempre hablo de seres humanos, y no de hombres o mujeres. Así pues, no es que la parte negativa o “zona oscura” del ser humano provenga del opuesto al Sol, la Luna, pues ambos son en realidad complementarios. Ambos nos aportan energías homínidas de baja vibración, y humanas de alta vibración. Maldad y bondad. Oscuridad y Luz. Dándole la vuelta a este discurso, la energía homínida ligada al Sol sería la violencia destructora, mientras que la energía humana ligada a la Luna sería la Creación en su más puro y mágico significado. Es decir: el Sol no es bueno por ser masculino, ni la Luna es mala por ser femenina. Intento siempre sustraerme de los clásicos arquetipos usados a ras de nuestro suelo.
Plutón: la transformación inevitable.
Llamado “el Gran Transformador”, nos induce a destruir y regenerar de manera radical y absoluta. Perder y ganar. Desechar y construir. Su influencia nos impele a abandonar las viejas realidades y a abrir paso a las nuevas. Se trata de transformaciones muy ligadas al nivel psíquico profundo e individual que, muy lentamente (no en vano el planeta emplea más de 248 años terrestres en circunvalar el entero Zodíaco), afloran a la superficie y se convierten en colectivas.
Saturno: la responsabilidad necesaria.
Llamado “el Planeta Maestro”, es símbolo de autoridad y de austeridad. Representa la experiencia adquirida con los años (pasado, tradición, legado de los ancestros), y la rigidez y el inmovilismo que limitan la evolución a nuevas realidades necesarias. Los bienes que concede son pocos y siempre tras largos y denodados esfuerzos, a menudo ligados al sacrificio… Su influencia bien aspectada aporta reflexión, paciencia, perseverancia, responsabilidad y madurez. Y siempre una lección: de las grandes pruebas debemos reflexionar y aprender, para no cometer los mismos errores y no fallar en nuestro progreso.
Urano: la emancipación.
Superar, fragmentar, disgregar, disolver, digerir las reglas, los esquemas, las estructuras tradicionales, los arquetipos socioculturalmente aceptados, para alcanzar un progreso que nos haga mejores. Urano invoca a la necesidad de diferenciarse de quienes siguen las normas establecidas, en aras de la verdad, la justicia, la libertad, la igualdad, la fraternidad… Es el planeta regidor de toda tendencia progresista, individual o colectiva.
Arcanos de la tirada.
Designemos ahora los Arcanos de la tirada y sus posiciones. Los Arcanos los obtendremos de las equivalencias entre astro, signo o constelación y Arcano Mayor recogidas por Papus en su obra “El Tarot de los bohemios” (1911). Las posiciones que dichos Arcanos ocupen en nuestra tirada las obtendremos de la Carta Natal de la Cruz Cósmica (es la imagen que ilustra la cabecera de esta entrada).
Utilizaremos en la tirada la Cruz Celta o Cruz Básica o no importa su nomenclatura, pues varia de uno a otro autor a lo largo de la historia del Tarot. Importa saber que se trata de una Cruz de Tarot que interpreta una Cruz Cósmica. Estructuras, pues, que se solapan. Idénticas plantillas trabajando conjuntamente para arrojar una explicación a lo que en nuestra vida social, colectiva, está sucediendo ahora.
Nuestra Cruz tiene cuatro posiciones: a izquierda y derecha en el plano horizontal, las correspondientes al consultante y a su entorno. Arriba su disposición anímica y abajo, el resultado final. En el centro, por último, los Arcanos resultantes de las sumas de Arcanos en liza, aplicando la Reducción Teosófica.
Así pues, obtenemos esta Cruz de Tarot:
1ª Posición-El Consultante: Plutón en Capricornio = Diablo y Torre.
2ª Posición-El Entorno: Sol en Cáncer = Mundo y Justicia.
3ª Posición-La Disposición: Saturno en Libra = Juicio y Colgado.
4ª Posición-La Respuesta Final: Urano en Aries = Mago y Papa.
5ª Posición: Ermitaño y Papa.
Y vamos ya, por último, con su interpretación.
Diablo-Plutón y Torre-Capricornio en representación del consultante (nosotros) es un mal presagio. Plutón está en Capricornio, que representa a las estructuras sociales. Plutón va a romperlas (es lo que está ya sucediendo a nivel económico y político mundial).
Ésta combinación, pues, anuncia, una situación de tránsitos amargos y momentos malos. Denuncia que nuestros miedos y obsesiones (paro, crisis económica, contaminación del Planeta, deshumanización de las relaciones…) tienen energía más que suficiente para desbaratar nuestro principal proyecto en esta vida nuestra, que no es sino el de ser y vivir felices y realizados. Siendo que Plutón simboliza la renovación inevitable, y que La Torre simboliza “la liberación de la confusión”, “la venda que cae de los ojos”, “la prueba a superar”, queda claro que no queda otro remedio que saber que nuestro modo de vida es ya obsoleto e ineficaz. Es hora de derribar lo viejo conocido.
Mundo y Justicia en nuestro entorno denuncia la necesidad de triunfo absoluto para la Justicia terrenal. Esto es, que la Verdad salga a la luz. Justicia terrenal sobre las cosas del Mundo, ese es el contexto. Lo que se tiene en contra, lo que se debe favorecer. Sol en Cáncer representa dualidad: energías humanas que abogan por el triunfo de la Verdad, pero que se pueden expresar al estilo homínido-violento y humano-pacífico. Masas descontentas tomando las calles al asalto y/o en pacíficas acampadas… ¿Os suena esto?
Juicio y Colgado en nuestra disposición no da lugar a dudas: llegó el momento de “la responsabilidad necesaria”. El mensaje celestial para nuestro ánimo es el de enfrentarnos a un dilema terminal que precisa de nuestra inteligencia, sí, pero también de nuestra intuición. La influencia astral revelada por el Tarot Evolutivo para Juicio-Saturno nos dice: “Llegó el momento de la Verdad. El ser humano debe intuir el nacimiento de nuevas emociones que le lleven a un cambio radical en su visión de la vida, a una nueva filosofía”. La influencia bien aspectada de Juicio-Saturno aporta reflexión, paciencia, perseverancia, responsabilidad y madurez en esa prueba. Colgado-Libra asocia valores del Arcano (la consagración, el dedicarse con suma eficacia y ardor a un determinado fin) y del signo zodiacal (enfrentarse a una situación conflictiva de manera idealista, pacífica y consensuada en equipo). El fin es enfrentarse a la Verdad de que nuestro sistema de vida no funciona: debemos empezar a cambiarlo por otro y hacerlo en masa solidaria.
Mago y Papa como respuesta final representan la pasión activa del uno contra la autoridad pasiva del otro. Mago-Urano está en Papa-Aries, y Aries es el impulso animal y el fuego primigenio. El Mago despliega sus energías para lograr una transmutación, y da la espalda al Papa (poder establecido, máxima autoridad terrenal y divina en la Tierra, que no “divina del Cielo”). El Mago es Urano… ¿Recordáis el significado de Urano? ¡La emancipación! Diferenciarse del poder establecido en pro de actitudes progresistas y alejadas del Statu Quo. Abandonar las normas establecidas para lograr el necesario progreso de nuestra sociedad. La “autoridad papal” responde al esfuerzo emancipador del Mago mediante el impulso animal de Aries… Violenta represión, pues, sobre los esfuerzos activos del joven Mago.
Ermitaño y Papa, al fin, aportan el “toque final” a nuestra tirada, “el punto de sal a nuestro cocido”, si se quiere… Siendo que El Ermitaño representa la búsqueda de la realización interior y el encuentro con la Luz, ahí le tenemos: aportando con su experimentado candil la lumínica energía del mundo espiritual sobre el conflicto desatado entre nuestro Plutón-Diablo y nuestro Capricornio-Torre. En cualquier caso, se trata de una carta lenta. El proceso será largo.
Por último, os adelanto que el mensaje de esta Cruz Cósmica posee un valor añadido: se trata de una formación cósmica representada en un crismón románico del siglo XII, en la iglesia de Santiago de Puente La Reina (Navarra). Intentaré explicároslo en la próxima entrada.

Mujer sensible (des)enamorada busca…


Ved un ejemplo de tirada con Arcanos Menores. Ha sido una consulta rápida y clara, veinte minutos de conversación a tres bandas: mi consultante, mis arcanos y yo mismo como agente intermediario…
Los Arcanos Menores no son tan complejos en su simbolismo como los Mayores, pero ello no les resta en absoluto “importancia”. Su principal diferencia radica en el hecho de que los Menores nos revelan situaciones más cercanas a lo cotidiano, incidiendo en los aspectos más mundanos y concretos. Los Mayores, en cambio, son más válidos en la negociación global con los arquetipos en que encasillamos nuestras vidas: tienen más a ver con los grandes principios de nuestra existencia.
Para profundizar en el mensaje de los Arcanos Menores nos apoyamos en dos áreas de significado principales: palo y número.
Cada palo nos remite a uno de los cuatro principios básicos de la vida: fuego, tierra, aire y agua. Hablamos, pues, de los cuatro elementos aristotélicos de la vida, y que Carl G. Jung relacionó en su momento con cuatro funciones básicas de la psique humana.
Cada número, a su vez, redondea la lectura del mensaje dado por el Tarot. Para su interpretación nos basamos en la numerología pitagórica, desarrollada en 530 a.C. por el filósofo griego a partir de la relación entre los planetas y su “vibración numérica”.(¡La teoría pitagórica de que los cuerpos celestes emiten sonidos armónicos fue, por cierto, validada en 2004 por un satélite de la mismísima NASA!). También tercian las numerologías caldea, cabalística y china, pero ahora no es el momento de extendernos al respecto…
Vamos mejor a por la consulta directamente.
Una mujer emparejada y madre de dos hijos de corta edad me pidió esta mañana consejo acerca de una irrupción inesperada en su esfera sentimental. Un antiguo (proto)amor de juventud, alguien que años ha bebió vientos por ella, pero que jamás comunicó sus pulsiones sentimentales, aparece de repente en su vida y la corteja con inusitada gallardía. Ella siente en su interior la llamada del amor, pero si bien no se arroja de bruces a sus brazos abiertos, otorga carta blanca a su pretendiente a la espera de ver cómo se desarrolla la historia…
Esta fue la tirada: cuatro, dos, diez y as de copas…
¡Todo copas!
Las copas representan el elemento agua y su potencia es el amor, el sentimiento, la sensibilidad. El desbordamiento emocional, incluso. En el caso que nos ocupa, su absoluto dominio indica de entrada que los los temas emocionales (familiares, de pareja, de amistad) ocupan un papel preponderante en la vida de mi consultante.
Veamos ahora su mensaje, apoyándonos para ello en la numerología y en la posición de cada arcano extraído.
Por numerología.
Cuatro. Fuerte sentido del orden y los valores. Lealtad. Actuación honesta que proporciona autoridad personal.
Dos. Empatía, cooperación, adaptabilidad, consideración hacia los demás, hipersensibilidad hacia las necesidades de los demás. Símbolo del equilibrio, la unión y la receptividad.
Diez. El número perfecto por excelencia, representa los principios de la divinidad evolucionados y reunidos en una nueva presencia.
Uno. Creatividad, independencia, originalidad, sentido del yo y autosuficiencia. Naturaleza individualista y agresiva. Iniciación de acciones, espíritu pionero, coraje, extraordinaria voluntad y determinación. Símbolo de liderazgo, capacidad y habilidad para el mando. Ambición y disposición para asumir riesgos que lleven a la cima del éxito. Y dificultad para mostrar los sentimientos: reserva e introspección sentimental.
Por Arcano Menor.
Cuatro de copas. Representándola a ella, deseos y molicie de los sentidos que se encuentran abandonados a una excesiva libertad. Esto vale tanto para representar un cierto enfriamiento en su pareja como un entusiasmo intenso por la nueva perspectiva emocional que se le presenta en su vida. El vértigo de un nuevo amor, en suma, contrapuesto al enfriamiento entre dos amantes que se ven cada día desde hace tiempo…
Dos de copas. En contra suyo, amor y armonía entre dos personas. Estas son ella y su nuevo galán. No significa que no puedan llegar a un entendimiento claro y sincero entre sus necesidades y ofertas sentimentales, pero sí en cambio que sus pulsiones energéticas coinciden y podrían dar lugar a una “conexión de onda”, más allá de lo que realmente puedan unirse como seres humanos…
Diez de copas. En su actitud o disposición energética, perfecto éxito en el amor. No podría ser de otro modo, pues la presencia de sólo copas indica que esta mujer es muy sensible y sentimental, casi psíquica. Dotada, desde luego, de gran imaginación, muy emocional y muy profunda. Una defensora a ultranza del amor.
As de copas. Y en suma, la última carta de su tirada, la que engloba el mensaje del Tarot. El As es la fuerza pura del elemento Agua. Alegría y paz interior. Fusión de espíritu y materia encarnando los valores afectivos. Y atención: inicio de una relación o consolidación de una ya existente. En todo caso, relación marcada por el calor del hogar, que no por el frío de los lances amorosos “de caza nocturna”.
El consejo. No cierres puertas a los sentimientos que ese nuevo galán te ofrece ni a los que ese ofrecimiento te haga resurgir en tu interior, pero enfoca esa energía hacia tu pareja actual, padre de tus hijos y compañero de tu vida.
¿Es un mensaje arcaico? ¿Contrario a los derechos de la mujer? ¿Al derecho a decidir con libertad el vivir una aventura que nos reporte nuevas energías?
De entrada, el mensaje de mis arcanos supone redimensionar un enganche energético o conexión de onda entre mi consultante y su galán, cuya relación actual, por cierto, zozobra y mucho… Ambos, consultante y galán, buscan más y mejor amor y ambos podrían encontrar (o mejor: creer hacerlo) el amor el uno con el otro, pero no es así… No todavía. No de momento… No entre ellos ahora ni mañana. Desde luego, entre esta mujer y su compañero actual aún no se ha dicho la última palabra… Más bien quedan muchas palabras que hace tiempo esperan a ser dichas.
Mi consultante debe, pues, encajar la acometida de su galán de buena fe, pero si atiende al mensaje de su corazón se dará cuenta de que no todo está perdido con su hombre actual, y de que no todo está ganado con su nuevo pretendiente. Lo ideal sería que ella fuese capaz de comunicar a su hombre actual el estado de sus emociones, incluso que le dijera que el ofrecimiento amoroso de un tercero la ha hecho ver con claridad lo que echa en falta en su vida de pareja. Lo que necesita. Lo que conviene a ambos. No siempre es tarde para recuperar lo que hoy día llamamos la “magia de una relación”. No, desde luego, para ella. Su As de copas le dice: desbloquea la comunicación de tus sentimientos a tu pareja.

¡Llega el verano!


Cada día atiendo más consultas sobre nuevos amores apenas recién estrenados, y no debería ser de otro modo, pues al fin llega el verano con todo su amplio y variado espectro de realidades favorables al crecimiento de nuestras energías en Amor… El Sol luciente y glorioso nos calienta e ilumina… Muchos son los que ya disfrutan de unas bien merecidas vacaciones, y eso significa disponer de más tiempo para nosotros y de menos obligaciones para con nuestro (extraño) entramado social. Hay playa, hay mar… Está el dulce ronroneo de las olas, exhortándonos a zambullirnos en una atractiva molicie que regala potencia a nuestros sentidos más humanos… O la montaña silenciosa y vasta, regalándonos estable tranquilidad…. O alguna ciudad ajena. O la propia, incluso… Lo que hay, lo que existe, es tiempo para nuestra vida más íntima y personal.
Tiempo para nosotros.
Tiempo propio. Y mucho Sol.
Se suceden, pues, los nuevos lances amorosos, y mis arcanos literalmente echan humo. Gracias por confiar en ellos. Se las ofrezco a Sandra, cuyo romance con Paolo está llamado a ser tan arrebatadoramente intenso, que llegará a prolongarse a pesar de la distancia por espacio de no menos de seis meses, hasta estacionarse en una sana y larga amistad… A Angelina, cuyo vacío sentimental podrá verse felizmente ocupado antes de agosto por un hombre maduro y centrado que será capaz de ofrecerle tanto apoyo y reconocimiento como aventura y pasión… A Sandra, cuyo amante necesitará aún de más tiempo para desligarse totalmente de su ex mujer, pero que no perderá el interés por la limpia relación que mantiene con Sandra, pese a las señales de enfriamiento y lejanía que tanto te hacen sufrir… (Necesita tiempo, Sandra; dáselo desde tu contención y tu temple)… A Javier, cuya potencial pareja aparecerá o en junio o en septiembre, siempre y cuando sea él capaz de seguir renovándose en su modo de actuar como hombre cercano a los cincuenta. (Libérate de tus arquetipos sin miedo, Javier, no temas conocer nuevas realidades en tu interior…). Y, en fin, también a Marisa, cuyo hombre conocido en la Costa Brava no es el indicado, sino que éste deberá aparecer hacia mediados del mes de julio… (Intenta escapar a dicha costa algún fin de semana de ese mes, lástima que tus vacaciones sean en junio pero tranquila… ¡Aparecerá!).
Tengamos claro, especialmente en esta época del año, que la energía sexual es la energía más sutil y poderosa que nuestro ser genera. Es, pues, mucho más que una mera pulsión biológica animal, ya que en el ser humano la sexualidad no responde a un ciclo periódico de celo, sino que es permanentemente una de las principales inquietudes de su espíritu. Es transnatural: sobrepasa a nuestra naturaleza estrictamente homínida. Va mucho más allá. El sexo representa en nuestra especie la unión cósmica de los opuestos (no hombre y mujer, sino ser humano y ser humano), la fusión de dos (o más) energías humanas primordiales (que no, simplemente, dos energías –o más– homínidas primordiales). Y no podía ser de otro modo, pues todo humano está llamado a trascender.
¡Ojo! Eso es así a pesar de los mensajes arquetípicos de nuestra sociedad respecto al sexo. Concretamente en nuestra sociedad española, ha pasado en el transcurso de apenas una década, de una generación, de ser un campo tabú (en una dictadura católica) a ser campo de libertinaje (en una democracia de capitalismo neoliberal). De uno a otro extremo en una imaginaria línea, en cuyos extremos opuestos podríamos situar el NADA ESTÁ PERMITIDO y el TODO VALE con tal de “echar un polvo”.
De hecho, podemos afirmar que hoy a nuestro mundo lo mueve el sexo, y al sexo lo mueve el dinero. ¡No escuchemos los mensajes con que nos bombardean los mass media! Detrás de esa vana “educación” sexual que ofrecen, subyacen oscuros intereses materiales que no hacen sino de-generar nuestro apetito sexual, y especialmente en verano, pues ya sabemos que esta es época propicia para nuestro reverdecer energético. Sucede igual con cualquier atributo propio de nuestra especie. Podemos generarlo, podemos de-generarlo, podemos re-generarlo y cerrar el círculo y empezar de nuevo por el camino de la generación de dicho atributo en clave de Luz.
¿Cómo? En Clave de Luz significa en clave de Amor. Hagamos que nuestro sexo sea Amor, y no sólo placer carnal, deseo de satisfacción o simple alimento del ego propio. Logremos que cada intercambio energético entre los brazos de otro ser humano tenga la dimensión de grandeza y majestad de eso que llamamos Amor. El sexo es un intercambio de energías que siempre debe ser capaz de regenerarnos anímica y energéticamente. Es una práctica Sagrada capaz de abrirnos las puertas del mismo Paraíso. Dejemos de ser nosotros mismos quienes nos las cerremos. El Tarot Evolutivo nos brinda esa posibilidad de manera clara y eficaz. ¡Desde luego que sí lo hace!

En misa y repicando...


Es hermoso comprobar cómo el grupo generacional de los nacidos entre mediados de los sesenta y los setenta porfía en su lucha por adecuarse un espacio propio en el que vivir el amor en pareja. Digo hermoso porque las experiencias vividas por mis consultantes de esa franja de edad han dejado ya una densa retahíla de imperativos en su modo de vivir una acción (la de enamorarse y amar) y de vivir un ser (el ser amado y el suyo propio como amador o amante).
Por fortuna, siempre buscamos la libertad de acción, espiritual y material, a toda costa y a pesar de cualquier todo… ¡Siempre inasequibles al desaliento!
Y si, avanzamos por senderos de vida cotidiana a menudo estrechos y accidentados, asfixiados por auténticos zarzales, buscando salvar la peligrosa cercanía de precipicios y, en definitiva, ansiando alcanzar las anchas campas del vivir en las que poder, precisamente, campar a nuestras anchas por nuestros respetos, como popularmente suele decirse… Actuando con plena libertad e independencia en nuestra existencia. Y valga esta reflexión tanto para la contingencia de alimentar a nuestros hijos, como para la de pagar el alquiler o la hipoteca, como para la de disfrutar de un amor intenso y vivificante.
Requirió, pues, mis servicios de Tarot una mujer a la que sólo puedo calificar como sana luchadora, pues tal era la intensidad de su Luz interior en su momento vital actual, aún tras cargar a sus espaldas con dos matrimonios fallidos que le han procurado la dicha responsable de dos hijos. Refugiada, como tantos otros humanos de su grupo generacional, en casa de sus padres (¡olé, a pesar de cualquier pesar, por la recia fidelidad de nuestros mayores!), y servidora en un subempleo dotado de subsueldo, lucha sin embargo esta mujer por mantener su Luz interior y proyectarla hacia sus seres amados, incluido un hombre en especial...
Y si ella figuró en mis arcanos como luchadora, ese “hombre en especial” lo hizo representado por la carta de El Emperador cabeza abajo, evidenciando estar inmerso en grandes dudas sobre su relación emocional a dos bandas: su ex y la mujer que me llamó por teléfono para consultar. Acabo la exposición diciendo que ella y él, mi consultante y su amado, regeneran una relación nacida en su juventud… Si entonces fue amistad, ahora es amor…
La llamada de esta mujer nos ha reportado un gran bien a ambos. Ella quedó más segura, más sosegada y estable, y reunió clarividencia para luchar por su hombre de manera limpia, pero enérgica. Contactó conmigo el día después de su consulta, y me confesó sentirse sorprendida por la fuerza que ahora sabía disponer en sí misma…
¡Estaba en mi y no sabía verla!-, me dijo…
Mi Tarot funciona como un espejo en el que verte reflejado. Gracias a esa distancia que tomas sobre ti mismo y tus cuitas y penas, redimensionas tu situación vital y determinas cómo actuar, cómo estar preparado para recuperarte y seguir avanzando y resanarte y avanzar aún más... De hecho, mis arcanos anunciaron movimientos serios por parte de ese hombre entre el 2 y el 12 de junio, y según me comunicó ella, se están produciendo. Él se está posicionando como debe, está reequilibrando sus energías, está poniendo del derecho la carta del Emperador que aparecía boca abajo representándole a él, en tanto se obstinaba en “estar en misa y repicando”. Se han producido conversaciones y movimientos entre los tres protagonistas de esta realidad, y todo está avanzando por donde debe: por el sendero recto y despejado de la Luz. A cada cual, lo suyo. Sin acritud ni rencores, pero lo suyo.
¿Veis la combinación? El amor es uno y único y es preciso tenerlo siempre a disposición de todos nuestros congéneres, incluso con independencia de la respuesta que obtengamos por su parte. Con todo, en nuestra sociedad, en nuestra estructura arquetípica más consolidada y compartida, más generalizada y –nos guste o no-, más real, el amor en pareja es uno y solo uno, y sólo en su seno caben tanto el ejercicio privativo de la intimidad amorosa entre sólo ambos amantes, como la imperiosa necesidad de que nada se oculte a nadie, ni siquiera a una ex que chantajea las energías emocionales de un hombre atrapado entre dos personas a las que ama, a despecho de que la materialización de esos amores discurran por vías diferentes. Nada de celos o rabia por parte de ella, mas sí reivindicación de un equilibrio justo. Nada de temor o remordimientos de conciencia por parte de él (pues todos tenemos el derecho a reorientar nuestros amores), pero si valor para saber obrar con limpieza y equidad. Ofreciendo apoyo y Luz, calor y amor, por ambas partes pero como en limpieza emocional corresponde hacer.
Luz y taquígrafos. Esa era la demanda íntima de la mujer que me llamó. Y ese es el reto de su hombre. ¿Arduo, costoso, de avance irregular en función de su equilibrio energético? Sin duda, pero mejor quedarnos con este concepto: ¡a todas luces posible!

Un mensaje que os entrego a todos.


Han sido –y están siendo aún, de hecho- años largos de dolor y sufrimiento, desengaños en lo más Sagrado, pérdidas irremplazables… Mentiras, traiciones, falacias y ataques que, sin embargo y pese a su dureza extrema y a su prolongación en el tiempo, no han podido arruinarme el espíritu, sino que me lo han potenciado… Será porque me empeño en cambiar Luz por Oscuridad, Claridad por Tinieblas, Oro alquímico por Heces de la vida cotidiana en nuestra extraña sociedad… Pero ahí sigo, inasequible al desaliento, como me gusta decir, y sabedor a muy ciencia cierta de cuál es mi “papel”, por así decirlo, en esta vida…
Podría decir que estoy “de vuelta” en ella, y sería cierto y lo diría de no ser por las connotaciones de soberbia y falsa suficiencia que esa declaración conlleva en nuestra sociedad… Pero es así: no aspiro a nada material. No necesito, por ejemplo, viajar, aunque el Mundo exterior sea ancho y coloreado (me basta con mi Mundo interior); no necesito dinero, me basta el necesario para pagar facturas por los servicios fundamentales que mantienen mi estoica existencia; no necesito la compañía alegre de los demás, pues siempre los dolores y amarguras ajenos saltan a mí y se introducen en mi campo áurico…
No es que me agrade, pues, estar solo: ¡es que lo necesito!
Sin embargo, doy gracias “a lo que sea” (llámale Dios, llámale Médicos del Cielo, llámale Lo Insondable o como quieras) por haberme concedido “lo que sea” (llámale don, llámale clarividencia…). No importan las palabras, sino los hechos. No los continentes, sino los contenidos.
Y los hechos y los contenidos son que quienes me llamáis pidiendo consultas a mi Tarot, os despedís de mi agradecidos y aliviados, con vuestras cosas más claras y una mezcla de esperanza y tranquilidad, conocedores del cómo y el porqué de vuestras cuitas y vuestras vías de avance y solución. Y aunque yo me quede hecho polvo después de bregar con vuestras energías y las de las personas por las que me pedís, os agradezco que lo hagáis porque dais sentido a mi vida, ya que atendéis a mis visiones y mensajes y eso… ¡No tiene precio! Pues son mis visiones y mensajes realidades claras que siento desde muy pequeño, desde que tengo uso de razón, y que he ido perfeccionando y afirmando cada día que he vivido, en la teoría y en la práctica. Son esas verdades nuestras (vuestras y mías) como una explosión de Luz poderosa que me estalla desde las profundidades de mi pecho, y tanto o más poderosa es aún mi necesidad de darle vía hacia vuestras existencias.
Así que gracias a todos por entregaros a mis servicios. El Tarot es una vía de contacto con vosotros tan rápida y directa como efectiva y poderosa.
Bendita Sea.
Eso sí: recordad que se trata de Tarot Evolutivo, y la evolución es vuestra y su trabajo y lucha también. Si vivís la circunstancia de emplear vuestra Luz en alguien dominado por las Tinieblas y no os resultare posible vencer esa energía negativa (tanto la propia como la ajena), no desfallezcáis ni caigáis en la frustración. La combinación del valeroso acto de engendrar Luz en vuestro interior con el generoso acto de entregarla sin esperar nada a cambio, os hará LIBRES DE TODO MAL y os acercará a la felicidad que proporciona la plena autorrealización en clave de Luz.
Os lo digo por experiencia(s) propia(s). ¡Es así!

Un breve apunte sobre La Papisa.


En Tarot Evolutivo entendemos a los 22 arcanos mayores del Tarot como una representación de las sucesivas experiencias que el ser humano sigue en su camino de conocimiento y crecimiento personal. Cada uno de ellos, sea por separado, sea en unión a otro u otros arcanos, establece a través del tarotista una suerte de diálogo con el consultante, cuyos mensajes siempre entenderá éste a despecho de su condición sociocultural… ¡No en vano los arcanos del Tarot aúnan un notabilísimo porcentaje de los mitos de la humanidad, y de muy variadas procedencias! Mitología griega, neoplatonismo, gnosticismo, hermetismo, catarismo, tradición filosófica árabe e índica, cábala judía… Fuentes muy diversas de las que bebe el Tarot, pero que se aúnan en un único y primordial punto en común: el de ser explicaciones al fenómeno de nuestra existencia. Argumentos desarrollados a lo largo de nuestra historia como especie humana que somos, y que, a pesar de las características y variantes dispuestas por cada cultura en su tiempo, brotan de una misma necesidad: dar respuesta a las mismas cuestiones fundamentales.
Sabed que el Tarot es una de las disciplinas más integradoras de todas las creadas por la humanidad. Y que siempre suma, jamás resta. Y que jamás segrega, sino que siempre agrega.
Hablamos, pues, de El Mago en la anterior entrega, y le veíamos como alguien poseedor de los elementos necesarios, incluido el de la voluntad, para ejercer su actividad y edificar su obra. El Mago, confiado en su instinto, no dudaba en seguirlo y rechazaba “perder inútilmente” el tiempo en disquisiciones. Acción sin reflexión, acción en estado puro.
Con La Papisa, en cambio, abandonamos la acción sin intelecto del Mago para ubicarnos en sus antípodas: intelecto sin acto. Mente sin materia. Gestación e interioridad.
Ya vimos que, en numerología, los números impares representan lo masculino, mientras que los pares lo femenino. Si El Mago representa el poder masculino desde su número 1, La Papisa es 2, su sucesivo femenino, y equilibra las fuerzas del primero a través de la reflexión introspectiva. Es La Papisa, pues, alguien que acumula conocimientos, que los incuba, que los medita concienzuda y calladamente, preparándose para la acción futura que llegará en el siguiente arcano, La Emperatriz...
De momento, La Papisa se encara al Mago y le emite este mensaje: “Medita tus proyectos sin dejar de confiar en tus capacidades. Antepón el orden y la armonía a las acciones que te marca tu mente. Sólo así lograrás un bien perfecto resultado: actuando desde un conocimiento equilibrado”.
Así, ante esta carta, el consultante sabrá que su espíritu necesita potenciarse y perfeccionarse, ahondando en los significados trascendentes de la vida, en lugar de permanecer anclado en la superficialidad de la materialidad cotidiana. Sabrá que su alma debe realizar un viaje hacia su interior para adquirir un autoconocimiento más profundo de sí mismo, y sabrá también que debe realizarlo ligero de equipaje, superando miedos y egoísmos, libre del lastre de arquetipos socioculturales y de condicionamientos del ego, urdidores todos de las densas tramas del (pre) juicio de valor que tan a menudo desenfocan nuestra visión del objetivo a alcanzar: la felicidad en la vida. La Papisa nos está diciendo: “Puedes conseguir lo que deseas. Sólo debes atreverte a cruzar el umbral hacia tu autoconocimiento, franquéalo sin miedo y afróntate a ti mismo”.
¿Quién es La Papisa? ¿A quién representa? Encarna al ideal energético del “eterno femenino”, cuyo primer referente (digamos) “importante” adscrito a nuestra tradición judeocristiana es el representado por Isis (nombre griego de la diosa egipcia Ast y que significa trono). A Isis se la nomina "Gran maga", "Gran Diosa madre", "Reina de todos los dioses", "Fuerza fecundadora de la naturaleza", "Diosa de la maternidad y del nacimiento", "Señora de Cielo, Tierra e Inframundo", y un largo etcétera de epítetos en esa línea de vibraciones magistrales. Ella, de hecho, se halla en una vibración superior, muy elevada, y su sabiduría la pone a nuestro servicio como consejo y alimento espiritual para orientar nuestras energías en acción. Se la relaciona con la Luna, con lo oculto, y con los signos de Tauro y Cáncer.
¿Veis el libro que sostiene en sus manos? Es un libro de conocimiento esotérico, de sabiduría remota y misteriosa desvelada para nuestro beneficio. Ese libro tiene, entre sus distintos significados simbólicos, el de ser el anuario de nuestra vida, su registro, su almanaque… Una relación de actos de vida que debemos releer con ojos que nos permitan desentrañar sus secretos, para garantizarnos el éxito de no reproducir errores. ¿Veis su corona? Es la Triple Tiara, icono condensador de las tres potencias del alma: Memoria, Entendimiento y Voluntad. Memoria para evocar informaciones; entendimiento para reconsiderarlas; voluntad para aplicar las positivas enseñanzas espirituales que transmite esta auténtica guardiana de los secretos de la vida. Diosa protectora del conocimiento, su fuerza espiritual y positiva nos habrá de encaminar al éxito en la reflexión. Descubriremos, al seguir su consejo, cualquier valor oculto nuestro, por profundo que se halle, y actuaremos como desmitificadores de nosotros mismos. La Papisa nos imbuye a ser artífices de una reflexión renovadora y siempre previa a la acción que auguraba El Mago, y cuya acción veremos materializarse en el siguiente arcano: La Emperatriz.

Un breve apunte sobre El Mago.


El Mago, el número uno, el mejor y el más potente… La unidad como principio activo de la creación, como el Inicio de todo… El yo homínido del ser humano en estado puro, plenamente dispuesto para la acción. Capaz de tomar la nada de la que parte El Loco y de emplearse en darle forma, hasta hacer uno del cero.
Hábil, elocuente, imbuido de un gran poder interno que a menudo le lleva a la pasión, El Mago representa al ser humano capaz de desplegar sus energías en pos de la superación, de la transformación, de la transmutación, para alcanzar alegremente la meta propuesta. Es la inteligencia creativa y práctica, la energía alentadora de la audacia y conductora al éxito. Como un adolescente o un veinteañero ebrio de entusiasmo y de cierta irreflexión, capaz de jugar a un mismo tiempo con muchos y muy diversos elementos, capaz de generar otros nuevos como un auténtico alquimista de la vida, El Mago es aire que sopla y cambia de dirección sin dificultad. Es Mercurio, el comunicador. Es Marte, el guerrero que se atreve a la autoafirmación, que despliega su energía en la exteriorización de sus deseos y en su logro material. Es Aries, casa de Marte y signo de fuego… Llamas que se tornan eminentemente expansivas al recibir el soplo de aire del Mago. Naturaleza guerrera y militar, esencia emprendedora, arrojado nauta capaz de embarcarse en grandes empresas y de llevarlas a buen término. Todo vale para avanzar en el camino recién emprendido. Acción en estado puro. Enorme poder interior entregado al ejercicio activo de la transformación. Una lucha que, a despecho de toda opinión ajena o juicio establecido, llevará al triunfo aún a riesgo de dejar atrás las limitaciones, si bien prudentes, de la conciencia. Y arma de doble filo, pues El Mago es capaz de explotar su talento de manera egoísta, sometiéndolo tanto al servicio de la Luz como de las Tinieblas.
¿Veis la carta? Ayudaos de una lupa o de un cuentahilos… Si os fijáis en los tres dados dispuestos sobre la mesa, podréis sumar los números insertos en las caras expuestas y obtendréis esta cifra: 22. Esto es, el número de arcanos mayores. Y si echamos mano de la combinatoria, veremos que 56 son las combinaciones que resultan de la combinación de los tres dados presentes en la carta… ¡El número de arcanos menores que completa a los 22 mayores, hasta obtener el total de 78 arcanos de la baraja del Tarot!
Fijaos ahora en esta lista:
ESPADAS: Aire-Espacio-Obras de elección.
COPAS: Agua-Tiempo-Obras de sensibilidad.
OROS: Tierra-Materia-Obras de inteligencia.
BASTOS: Fuego-Energía-Obras de fuerza.
Observad de nuevo la mesa del Mago. Encontraréis sobre ella los cuatro elementos terrestres al servicio de la humanidad. Hay monedas de oro (tierra y materia), hay una copa (agua y tiempo; el otro vaso es el cubilete de los dados); hay un cuchillo (aire-espacio). El cuarto elemento lo blande en su mano izquierda: una varita de madera (fuego y energía). El Mago pretende dominar el mundo material, sus cuatro elementos, y de él depende alcanzar o no con sus acciones un grado de pureza superior al que ya posee. Este ideal de pureza que menciono se relaciona con el que buscaban los antiguos alquimistas. Su camino elegido fue el de la transmutación metálica según la teoría de los cuatro elementos formulada en su origen por Empedocles (Agrigento h.495/490-h. 435/430 a.C.), sobre los cuales actuaría el quinto elemento o quintaesencia, un principio catalizador capaz de actuar y modificar los otros cuatro. La alquimia perseguía un sueño: pasar del mundo inferior (el homínido) al superior (el humano). Materializar el mito platónico de un mundo ideal, puro y perfecto, libre de las imperfecciones del ser humano. Trabajando con estos elementos, El Mago busca alcanzar su destino, marcado al final del viaje espiritual del Tarot Evolutivo por el arcano XXI: El Mundo: la elevación espiritual. La superación de lo mundano. No en vano esa varita de madera se eleva hacia el Cielo, como pidiendo a “lo divino” inspiración para la aplicación terrenal de la energía del Mago.