Cuatro cosas sobre "madurez".


En psicología “reglada” u oficial, cinco son las bases de nuestro bienestar psicológico, a saber: 1) vivir un sentido para nuestra existencia; 2) vivir emociones positivas; 3) vivir relaciones saludables; 4) vivir implicaciones fructíferas y 5) vivir logros positivos.

Generar el sentido de nuestra existencia es un trabajo interno que requiere esfuerzo y disciplina. Si vives una vida en la que se cumplan esas cinco condiciones, estarás viviendo “una existencia madura”.

¿Y cómo llegar a ello?

Todo proceso de maduración personal consiste en la búsqueda de tu propia plenitud y autonomía. “Madurar” es un proceso natural regido, grosso modo, por etapas muy claramente diferenciadas: nacemos siendo vulnerables, y dependemos del cuidado de nuestros mayores hasta una edad bastante avanzada (en comparación con otras especies); crecemos y, mientras lo hacemos, vamos acumulando experiencias y aprendizajes que nos servirán a lo largo de nuestra vida futura; finalmente, nos convertimos en adultos (con o sin la celebración de un “ritual de paso” que varía según sea la cultura a la que estemos adscritos), y pasamos a comportarnos como tales, como adultos, en todas las áreas de nuestra vida cotidiana: laboral, familiar, relacional, económica, social, etc. Así, mientras vivimos como adultos, lo hacemos con todas nuestras experiencias y aprendizajes perfectamente integrados en un sistema de creencias y valores propio y autónomo, por el que regiremos nuestra vida.

¿Es siempre así? Obviamente, no. Podemos vivir como adultos y, sin embargo, “arrastrar” procesos que no han seguido pautas integradoras que nos conduzcan a aprendizajes, sino que pautas disgregadoras que nos conducen hacia otra dirección: hacia la secuela en forma de trauma. Es decir: hacia callejones sin salida.

Por suerte nuestro instinto de supervivencia es muy intenso, y siempre lucha por encaminarnos hacia el mejor de los destinos para el ser humano: la plenitud. Alguien que vive en plenitud es alguien que vive completo. Nada le falta, pues, para seguir su camino por la vida o para iniciar uno nuevo tantas veces como sea necesario hacerlo, con mayor o menor esfuerzo, con mejores o peores resultados…

Toda plenitud, pues, es hija de toda experiencia previa que nos configura en lo que somos. Todo ser humano que haya completado los procesos de aprendizaje de su propia vida, habrá logrado construir con ellos su propio sistema de creencias y valores, convirtiéndose así en un ser autónomo. El término “autónomo” proviene del griego autos (propio) y nomos (leyes). Esto es: será un “ser que vive según sus propias leyes y normas, sus propios principios, por medio de los cuales rige su propia vida”. Ello le convierte en un ser completo, en alguien que “no depende” de los aires que le soplen, sino que del suyo propio. Y en alguien “responsable” (del latín responsum –respuesta- más el sufijo –able); es decir: en “alguien capaz de proporcionar respuestas” tan válidas como honestas, auténticas y verdaderas. Un humano maduro es, en suma, consciente de sus potencias, de sus habilidades, pero también de sus límites y de sus incapacidades, sean éstos de pensamiento, palabra u obra. Alguien que ha aprendido a ver y a vivir la vida como su propia e íntima experiencia le ha enseñado, sin dejarse arrastrar por los “deberías” ajenos que no concuerden con su propia madurez. Porque la vida no es lo que suponemos ni lo que nos hagan suponer los demás, sino que, más sencillamente, lo que vivimos.
 

Pero ¿hay alguien ahí afuera?

Primer mensaje: el nuestro.
El 16 de noviembre de 1974, Frank Drake, Carl Sagan y el resto del equipo de astrofísicos adscritos al Proyecto SETI (acrónimo de Search For Extraterrestrial Intelligence o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) envió un mensaje al espacio desde el observatorio de Arecibo (Puerto Rico). El mensaje partió, galopando a lomos de una única señal de radio, hacia el cúmulo globular de estrellas denominado M 13, situado a 25.000 años luz de la Tierra.

Se calculó su llegada a M13 en esos 25.000 años, mientras que el arribo de su respuesta a nuestro planeta - caso de ser recogida la señal por alguna especie extraterrestre inteligente y capaz de decodificarlo, entenderlo y responder-, tardaría, en el peor de los casos, un mínimo de otros 25.000 años más. “En el peor de los casos”, sí, porque quizás antes de llegar a M13, la señal sería captada por alguien. O quizás no: quizás habría que esperar a que la señal terminase su viaje para ser captada. O quizás llegaría a M13 y no habría vida alguna, o vida al menos capacitada para recibir, entender y responder…
Dicho mensaje, escrito en código binario con una longitud total de 1679 bits, el que podéis ver representado en la ilustración.

Representación gráfica del mensaje
en código binario enviado a M13.
Sus contenidos son: 
  1. Los números del 1 al 10.
  2. Los números atómicos de los siguientes elementos: hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo. Con ellos se forma el ácido desoxirribonucleico (ADN).
  3. Las fórmulas de los azúcares y las bases de los nucleótidos del ADN.
  4. El número de nucleótidos en el ADN y un gráfico representando su doble estructura helicoidal (estructura en doble hélice).
  5. Una figura gráfica representando el aspecto y la dimensión (altura física) de un ser humano promedio, y la cifra de habitantes del planeta Tierra.
  6. Un gráfico representando nuestro Sistema Solar.
  7. Un gráfico representando el radio-telescopio de Arecibo, y las dimensiones (diámetro) de su antena de transmisión (recordad que tiene forma de plato).
Primera respuesta: primer ”crop circle
¿Sabéis que es un “crop circle”? Se trata de alambicados dibujos geométricos, tan perfectos como enormes, que vienen apareciendo por arte de birlibirloque especialmente en el condado de Hampshire (UK). ¿Qué podía representar? Lo sabríamos un año más tarde.
Si bien la fecha tope oficial para recibir respuesta se situó hacia el año 51.974 d.C., el 13 de agosto de 2000 apareció este crop circle en las proximidades del radio-telescopio Chilbolton (Hampshire, UK).

Retened esta imagen hasta llegar a la inminente segunda respuesta.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



Segunda respuesta: esta vez, un par de crop circles.
Radio-telescopio de Chilbolton y los inquietantes crop circles aparecidos a su vera.
 El 19 de agosto de 2001, esta vez justo al lado del radio-telescopio Chilbolton, aparecieron dos nuevas imágenes: la una, la supuesta representación del rostro del sujeto extraterrestre emisor; la otra, un mensaje en código binario cuyo contenido se articulaba en los mismos apartados incluidos en el mensaje enviado en 1974 a M13. A exacta imagen y semejanza en cuanto a continentes, pero no en cuanto a contenidos.

El crop circle orignal...
... y su transcripción esquemática.

 La decodificación de este código informa de que el ADN de sus emisores está formado por átomos de hidrógeno (1), carbono (6), nitrógeno (7), oxígeno (8), fósforo (15) y ¡silicio! (14), siendo triple su estructura helicoidal (estructura en triple hélice). Por la imagen del extraterrestre deducimos que son más bajitos que nosotros, y que su cabeza es notablemente mayor que su cuerpo. Otro dato facilitado por el crop circle es que habitan en tres de los planetas de su Sistema Solar.
Por último, y a imitación de nuestro mensaje binario, incluyen una representación del aparato tecnológico con el que han podido enviar su mensaje. ¡Es la misma figura que la representada en el crop circle aparecido el 13 de agosto de 2000!

 Tercera respuesta: un rostro y su mensaje.
Justo un año más tarde, el 16 de agosto del 2002, apareció otro crop circle en la misma zona. En él, vemos un rostro extraterrestre parcialmente solapado por un disco que incluye un mensaje nuevamente escrito en código binario.


Inquietante... Si estamos "vigilados", conocen muy a fondo nuestros defectos.
 Una vez decodificado su código binario, este fue su sorprendente resultado:
Desconfía de los portadores de regalos FALSOS y sus PROMESAS ROTAS. Mucho DOLOR pero aún hay tiempo. (Palabra dañada, posiblemente “CREAN”). Existe el BIEN ahí afuera. Nos OPonemos al ENGAÑO. CIERRE de transmisión (SONIDO DE CAMPANA).
[La campanada funcionaría a guisa de código para indicar el final de la transmisión].

Personalmente, estimo que la autenticidad de estos crop circles es absoluta. No han sido debidos a la mano del hombre. Aparecen como por ensalmo, de la noche a la mañana, y cumplen a rajatabla preceptos del diseño estructural tan complejos como la Curva de Koch, la Proporción Áurea o el Conjunto de Mandelbrot. Ocupan superficies en ocasiones superiores a la hectárea, y nunca hay plantas rotas, sino que simplemente dobladas. Presentan, además, una evidente dilatación en su zona de doblez, como si hubiesen sido sometidas a una fuente de calor.
Por mucho que nos esforcemos, nunca alcanzaremos a calibrar en su justa medida ni la extensión del Universo, ni su origen y formación. Este sencillo razonamiento nos lleva a concluir en la posibilidad de otros planetas habitados por seres inteligentes, aunque sólo sea en tanto que no podemos negarla. Quienes queráis compaginar estos pensamientos con la vida cotidiana, podéis hacerles un hueco práctico asistiendo al Programa SETI@home, creado por los astrónomos después de que el congreso de los EEUU cerrase el grifo financiero al original Proyecto SETI.

O como poco, si leéis este artículo, concedeos al menos cinco minutos a la reflexión.

Las Siete Profecías Mayas.



Mucho se habla en estos días de las Profecías mayas, según las cuales el mundo se acaba el próximo 21 de diciembre. Cualquier agorero os intentará convencer de la validez de esa sentencia, a la par que os intentará vender un servicio de Tarot o un hechizo ancestral que os libere de ese Apocalipsis, o incluso una camiseta motiva en la que luzcáis estampada la imagen del planeta Tierra colisionando con un cuerpo celeste o estallando sin más en un festival de absurdeces nucleares…

Tranquilidad y esperanza. El mundo NO SE VA A ACABAR. En todo caso, sí cambiará el modo en que los humanos gestionamos nuestra presencia en él: dejaremos atrás nuestro nocivo materialismo y seremos -¡al fin!- capaces de entender que formamos parte de un Todo vivo, en el que debemos integrarnos desde el cuidado y el respeto. Entraremos así en un proceso imparable que nos llevará a un avance y mejora espirituales, a una plena inmunidad a las mentiras del modelo de vida que tan concienzudamente hemos desarrollado durante el pasado siglo XX. 

Los antiguos mayas calcularon la llegada de este vital brete para nuestra especie en su famoso Calendario Maya de la Cuenta Larga, y la anunciaron en siete profecías. 

En su equivalencia con nuestro Calendario Gregoriano, el Calendario Maya de la Cuenta Larga arranca el 13 de agosto de 3114 A.C. y finaliza, 5.125 años más tarde, el 21 diciembre de 2012, “fecha oficial” del inicio de una transformación que nos llevará a alcanzar la “Era de la Luz”, “Edad del Oro” o “Edad Perfecta”, reconocible también como la Era de Acuario, si echamos mano de los teósofos de principios del siglo XX (R. Steiner y P. Le Cour). El modelo de la actual Era de Piscis nos está viendo como especie pensante que amenazaba con destruir el planeta, mientras que la Era de Acuario nos verá como especie sintiente que logrará su integración armónica con la Tierra, y aun con el entero Universo. Esta Era de Acuario verá la transmutación íntegra de toda traba cultural, tecnológica, espiritual y social que hasta la fecha viene padeciendo nuestra sociedad humana. Es decir: verá el nacimiento de una nueva civilización, jalonada por el hermanamiento humano en el Amor Universal, la liberación de las actuales ataduras mentales y espirituales, la libertad propia desde el respeto al otro, el desarrollo global de tecnologías limpias… Eso sí: para llegar, antes las tendremos que pasar de todos los colores. Todo cambio exige una transición más o menos dificultosa. Antes de subir a la superficie, hay que tocar fondo.

Y en eso estamos: en tocar fondo para impulsarnos hacia arriba. 

¿Hemos dicho antes siete profecías? Siete es el número sagrado por excelencia para los caldeos, babilonios, esenios, griegos, egipcios, chinos, hindúes, mayas, aztecas e incas. Se compone de la tríada (3) y de la tétrada (4), y es por ello la combinación de Dios y de la naturaleza humana. Es el número de la Creación y es el número del Poder Espiritual.

Veámoslas.

Primera Profecía: "El mundo de odio y materialismo terminará el 21 de diciembre del 2012, y con ello el final del miedo. En este día la humanidad tendrá que escoger entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el Universo, comprendiendo y tomando conciencia de que todo está vivo, que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva Era de Luz."
Esta Primera Profecía se engarza en el “Tiempo del No tiempo” maya, veinte años comprendidos entre 1992 y 2012, durante los que entraríamos en el último período hábil para evidenciar la necesidad de operar grandes aprendizajes y cambios. Al séptimo año de este período (a partir del eclipse del 11 de agosto de 1999, fenómeno denominado “la Gran Cruz Cósmica”), la humanidad entraría en un período de oscuridad y caos, lo que propiciaría que buena parte de ella sea al fin consciente de que nuestro sistema de vida ya entró en el epígono de su validez.
Los mayas se refirieron a este tramo de 13 años situado entre 1999 y 2012 como “el tiempo en que la humanidad entrará en el Gran Salón de los Espejos” para observarse, analizarse y calibrar la validez de su modelo de comportamiento en la Tierra. De aquí saldríamos con la firme convicción de que es preciso despertar a un cambio de conducta que nos desvíe del camino de autodestrucción por el que avanzamos, orientándonos en cambio a la integración respetuosa con todo lo que existe.

Segunda Profecía: Esta anuncia un cambio dual en el comportamiento de la humanidad, operado a partir del eclipse solar del 11 de agosto de 1999. Fue este un eclipse muy particular, por la alineación en la Gran Cruz Cósmica de casi todos los planetas del sistema solar. Dicha Cruz tuvo su centro en la Tierra, y sus cuatro extremos posicionados en los cuatro signos del zodíaco que representan a los cuatro evangelistas del Apocalipsis de San Juan. A partir de dicho eclipse, según los mayas, muchos perderían el control de sus emociones y muchos afianzarían en cambio su paz interior y su tolerancia, sincronizándose con los ritmos del Universo y evitando así toda tendencia al conflicto.
Es interesante reseñar que, en 1963, el Dr. Robert Becker exploró los efectos de los campos magnéticos externos sobre las ondas del cerebro, demostrando una relación entre las admisiones en psiquiatría y las tormentas solares. Es decir: sabemos que la actividad solar intensa conduce directamente a violentas inestabilidades psíquicas. 

Tercera Profecía: En la Tierra se producirán desequilibrios climáticos y geológicos. Una ola de calor aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos geológicos y sociales sin precedentes (evaporación del agua de los suelos, incendios forestales, destrucción de cosechas…) y a una velocidad asombrosa. El aumento de la temperatura responderá a dos factores: uno, por la falta de armonía del ser humano con la naturaleza (cambio climático, capa de ozono…); otro, por obra del aceleramiento de la actividad solar, con el consiguiente aumento de la temperatura del planeta.

Cuarta Profecía: La cuarta profecía maya dice que el aumento de temperatura causado por la conducta antiecológica del hombre y una mayor actividad del Sol provocará un derretimiento de hielo en los polos. Si el Sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal, habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del Sol, un aumento de la irradiación y un incremento en la temperatura del planeta.
[Aclaremos que, para los mayas, el Sol es un organismo vivo y sujeto a alteraciones en sus erupciones y campos magnéticos. Dichas alteraciones físicas, originadas por su interacción con el Universo en el que existe, serían para ellos capaces de alterar el eje de rotación del planeta, provocando grandes cataclismos naturales. Así, predijeron que el 21 de diciembre de 2012, el Sol recibirá un fuerte “rayo sincronizador” proveniente del centro de la galaxia, alterando su polarización y produciendo una gigantesca llamarada radiante. Sabemos científicamente que, a cada ciclo solar de once años, el Sol alcanza un pico en su actividad radioactiva denominado “máximo solar”. El sol entró en su pico cíclico de actividad a finales de 2010, y estará en él hasta finales de 2012. Hoy día se estudia la relación entre el aumento de las tormentas magnéticas, el cambio de los polos magnéticos y el núcleo cambiante de la Tierra como factores responsables de desastres naturales como el terremoto y posterior tsunami de Japón en marzo de 2011.]

Quinta Profecía: Según la quinta profecía, si no sintonizamos nuestro comportamiento con los ritmos de la naturaleza y el Universo, todas las estructuras de nuestra civilización colapsarán. Red informática, red eléctrica, capitalismo, religión… Estos fallos sistémicos llevarán al ser humano a considerar la necesidad de reorganizar la sociedad entera, depurando nuestra civilización de valores base como la mentira y el miedo. Se operará, pues, una radical transformación, que dará paso a una nueva realidad de armonía y comprensión con la Creación.
Al respecto, cabe tener en cuenta la emisión en 1974 del mensaje de Arecibo (Proyecto Seti): los astrónomos Frank Drake y Carl Sagan diseñaron un mensaje en código binario a guisa de “tarjeta de visita humana” para “posibles receptores extraterrestres”. La “respuesta” llegó el 21 de agosto del 2001, en forma de sendos crop circles aparecidos en un campo contiguo al radiotelescopio de Chilbolton (Hampshire, Inglaterra). Uno representando un rostro de apariencia humana; otro, reproduciendo la misma estructura y soporte del mensaje enviado por Drake y Sagan, pero con un contenido adaptado a la representación de una raza alienígena. Por último, el 15 de agosto de 2002 apareció un nuevo crop circle -esta vez a escasos kilómetros del radiotelescopio de Chibolton- con el siguiente mensaje encriptado en código binario: “Cuidado con los portadores de regalos FALSOS y sus PROMESAS ROTAS. Mucho DOLOR pero aún hay tiempo. (Palabra dañada, posiblemente “CREAN”). Hay BIEN allá afuera. Nos oponemos al ENGAÑO. CIERRE de conducto (SONIDO DE CAMPANA)”. 

Sexta Profecía: Habla de la aparición de un cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma de la vida en nuestro planeta. Para los mayas, dicho cometa o bien colisionaría con la Tierra, o bien lograríamos desviarlo por métodos físicos o psíquicos. Para ellos, un cometa era un agente de cambio venido a desbaratar el equilibrio de estructuras existente, permitiendo la evolución de la consciencia colectiva. ¿Os imagináis el efecto que tendría entre nosotros el ser capaces de descubrir con anticipación un asteroide gigantesco en riesgo de colisión con nuestro hogar, y aún más, el efecto que tendría el ser capaces de aunar esfuerzos para desviarlo? Se trataría sin duda de uno de los mayores logros de nuestra historia. ¡Un hecho sin precedentes que nos uniría como especie, afianzando la conciencia colectiva de vivir ya en la nueva Era de Acuario!

Séptima Profecía: Contiene un mensaje práctico de esperanza: un esfuerzo voluntario por lograr la armonía y la paz interior nos permitirá desarrollar nuevos sentidos espirituales e integrarnos al funcionamiento del Universo. Sólo hay que “dejarse sincronizar” por el giro cíclico del sistema solar, el cual entre 1999 y 2012 pasará de la noche (fin de la era de Piscis) al nuevo amanecer (nueva era de Acuario). A ese “amanecer galáctico” podrán integrarse sólo aquellos humanos que eleven la frecuencia de su vibración energética, accediendo así a una transformación interna individual. La suma de individualidades resultará en nuevas realidades colectivas. Así podremos reducir los efectos nocivos anunciados por las restantes profecías y renacer en la nueva “Era de la Luz". 

¡En eso estamos!

¿En qué creer?


Cada mañana, al despertar, sales de tu mundo de los sueños y reconectas con el mundo real, el cotidiano. Y éste, como un agujero negro, engulle tus ilusiones, tus propósitos, tus energías… Queremos vivir la vida en un mundo nuestro, limpio y seguro, y el mundo que nos rodea se alza ante nosotros, ante nuestra pequeñez humana, como un hormigonado muro de locura y sin sentido contra el que chocamos de frente una y otra vez.
 ¿En qué creer? Podemos empezar por creer en nosotros mismos, valiéndonos para ello de la plasticidad de nuestro cerebro.
La mente es absolutamente plástica, dúctil y maleable, para lo bueno y para lo malo. A través de su activa red de neuronas, la mente interrelaciona todas y cada una de nuestras experiencias, arborizando conceptos y forjando la memoria de nuestra vida. Si esas experiencias son negativas, nuestra vida lo será también. Sin embargo, y pese a todo lo malo que nos sucede en esta existencia tan maravillosa y rara, siempre nos queda –y no a guisa de último recurso, sino de primero- la capacidad de transformarnos en positivo a través de órdenes cerebrales: estímulos conscientes que nos reparen y mejoren.
Te levantas por la mañana. Hoy luce el sol. El sol es hermoso, da calor, tiene poder… Así soy yo: yo soy como el sol. Soy un ser humano hermoso, cálido, poderoso… Capaz de lo mejor.
Te levantas por la mañana. Hoy llueve. El cielo es gris y se muestra amenazante. La lluvia limpiará la atmósfera y dará la vida a nuestra tierra. La tormenta será como un severo progenitor que nos regaña y nos asusta, y de ese sentirnos pequeños e indefensos nacerán nuevos brotes de vida sana y fresca. De vida mejorada.
Te levantas por la mañana. Hoy también respiras. Insuflarás a tus pulmones una bocanada de aire nuevo, vigor en estado puro. Y serás plenamente consciente de esa bocanada que regalas a tus pulmones, a todo tu ser. Tu mente elaborará este mensaje: “Respiro. Vale la pena hacerlo. Es maravilloso hacerlo. Puedo hacerlo y lo hago”.
Crees en ti. Crees en tu capacidad para crear pensamientos limpios a través de tu mente, y esos pensamientos que generas te permiten convertir en realidad todos y cada uno de tus propósitos. ¿El primero de ellos? No sucumbir al desaliento al enfrentarte al mundo exterior, al relacional, al social… Seguirás chocando con la realidad “real”, la que tenemos, la que hemos generado y mantenemos activa, aunque tanto nos amargue la existencia. ¿Quién puede cambiarla? ¿Y cómo?
Puedes tú. Puedo yo. Podemos todos y cada uno de nosotros: será –es, está siendo- una revolución, pero ésta es siempre individual... Como es adentro, es afuera. Como es nuestro interior, es nuestro exterior. Muchos interiores individuales de un mismo signo conforman un exterior colectivo, social, del mismo exacto signo. Así, lo pequeño o lo grande, lo malo o lo bueno, tanto en lo individual como en lo colectivo o social, es una dualidad directamente relacionada con la energía. A más energía positiva, menos energía negativa.
Pregúntate qué hay en tu interior. Si encuentras rabia, ira, malestar, inseguridad, desorden, egoísmo, insolidaridad, estrechez…, así será tu exterior, y así será tu aportación a nuestro mundo. Si recibes rabia, ira, malestar, inseguridad, desorden, egoísmo, insolidaridad, estrechez…, devuelve todo lo contrario, y todo lo contrario será tu interior y tu aportación a nuestro mundo.
Descubrirás que la verdadera realidad, la más auténtica, la que ni se compra ni se vende, no nos la pueden imponer ni negar, porque está en nosotros mismos. Habita en nuestros pensamientos, y se desarrolla y prevalece en nuestra fuerza. De ti depende cuál sea su signo. Si nuestro interior acepta situaciones que no desea, acaba generando esas propias situaciones indeseadas. Las alimenta, las engorda, las reproduce. Por la Ley de Vibración nos unimos a todo lo que es afín a nosotros. ¡Basta con cambiar de afinidad!

El Tikún de nuestra vida.


Todos sufrimos repetidamente dificultades en nuestras relaciones y realidades humanas, decepciones y rupturas vitales que nos marcan la vida, sin que sepamos cómo superarlas… Ya sea en nuestras relaciones de pareja, con padres y hermanos, con nuestro círculo humano más íntimo y estrecho, con nosotros mismos, acabamos sintiendo una sensación amarga que nos aprieta el pecho, un dolor insoportable que nos arroja al llanto, que nos asfixia, que acaba con nuestra ilusión de vivir... Una desesperación. Una locura. Una angustia. Un decepcionarse. Encaramos, una y otra vez, los mismos problemas, vemos cómo esas situaciones se repiten, cómo las vivimos y reaccionamos ante ellas del mismo ( y equivocado) modo, sin salir adelante....
La historia se repite, y nosotros mismos repetimos el modo de vivirla y de afrontarla.
Repetimos una y otra vez las mismas situaciones problemáticas porque no hemos corregido nuestro Tikún. Repetimos una y otra vez los mismos patrones de conducta –el llamado “comportamiento reactivo”- porque no hemos corregido nuestro Tikún.
Toda realidad que te procure problemas, que te resulte incómoda y agobiante, seguirá presentándose en tu vida hasta que corrijas tu Tikún, hasta que cambies debidamente tu comportamiento reactivo y –por decirlo así-, superes tu prueba pendiente.
Si este es tu caso y aún no has logrado sanar tus heridas del alma, sigue leyendo. Hay otras formas de entender y vivir la vida.
Tikún es una palabra de origen rabínico que indica la "rectificación" o "restauración" de un daño hecho a la creación divina de nuestra existencia: a nuestra alma.
El Tikún constituye un concepto íntimamente ligado al de la reencarnación. La Kabbalah nos enseña que cada uno de nosotros viene a este mundo con equipaje de vidas pasadas. Este equipaje contiene todas las situaciones fallidas en nuestras vidas pasadas, e incluso en algún momento olvidado de nuestra vida presente.
El Tikún supone un puente energético entre el pasado y el presente, y marca nuestra ruta vital más adecuada: el camino que debemos seguir en nuestra actual vida, para limpiar y sanar nuestra alma. El trabajo que debemos realizar en nosotros mismos para alcanzar la felicidad de una vida mejor y más plena... Conocer nuestro Tikún es la clave para eliminar en el futuro nuestras situaciones problemáticas, corrigiendo en el presente nuestros comportamientos reactivos.
En la carta natal, el Tikún recibe el nombre de Eje Nodal. Dicho eje es el punto de intersección de dos Nodos (o polos energéticos) diametralmente opuestos: el Nodo de la Luna o Nodo Sur, y el Nodo del Sol o Nodo Norte.
El primero, el Nodo de la Luna o Nodo Sur, encarna el mundo interno, psíquico y emocional de cada ser humano, y constituye una suerte de herencia o bagaje atesorado desde nuestra vida anterior. El Nodo del Sol o Nodo Norte simboliza, en cambio, el mundo externo, activo y vitalizante, de nuestra vida actual.
Conocer y entender nuestro Tikún nos permitirá conocer y entender (y controlar y dominar) el equipaje que traemos de vidas previas, nuestras fuerzas y debilidades heredadas del pasado, pudiendo así liberarnos de unas (las malas) y disponer de otras (las buenas), siempre en beneficio de nuestra vida actual. Sólo así nos descubriremos a nosotros mismos siendo capaces de corregir todo comportamiento reactivo que lastre nuestro desarrollo, que interponga obstáculos en nuestro progreso hacia la Luz, que nos impida llegar a ser nosotros mismos en nuestra máxima plenitud y sentido más profundo.
El camino a recorrer por cada uno de nosotros de uno a otro polo de ese eje no es otro que el camino que va de la memoria sensitiva y emocional de la Luna (nuestra vida anterior) hacia la conciencia solar e individual del Sol (nuestra vida actual). Así, el concepto kabbalístico del Tikún revela el tipo de comportamientos y decisiones que tuvimos en la vida pasada y las que debemos tomar en la presente. ¡Ambos Nodos opuestos conforman la clave de la realización personal!
¿Vale la pena? ¡Sí! Vedlo en palabras de Joseph Michael Levry, artífice del Naam Yoga (una de las síntesis más poderosas de las enseñanzas de la Kabbalah y el Yoga): “Se como el Sol. Permítete ser un conducto de Luz para que brilles intensamente y plantes las semillas de Amor, Paz y Luz a donde quiera que vayas”.
Un ejemplo: Nodo Norte en Tauro, Nodo Sur en Escorpión.
En este caso, el sujeto fue Escorpión en su vida anterior, y para resolver y evolucionar en esta debe orientarse por los valores del signo de Tauro.
Escorpión es el signo de la naturaleza autodestructiva. Tauro es un signo de Tierra, y deberá luchar por superar la naturaleza autodestructiva del Escorpión aportando realismo, esfuerzos prácticos continuados, realidades demostradas científicamente, paciencia, perseverancia y sentido de la responsabilidad. Aquí el individuo debe no repetir los comportamientos reactivos del signo Escorpión, sino que renovarlos en la clave de Tauro, apreciando los placeres mundanos, la belleza, el amor, la sensualidad (más que la sexualidad, por cierto)…
La corrección de su Tikún, por lo tanto, impele a esta persona a valorar las cosas prácticas y materiales (la naturaleza, el dinero, la comida, cualquier placer que ofrezca la vida) sin deprimirse ni buscar el lado oscuro. Trabajará de este modo el lado oscuro de su Nodo Sur en Escorpión: el sexo desaforado, los celos enfermizos, la dominación de los demás, la desmedida atracción por el poder. Básicamente, deberá dejar de clavarse el aguijón a sí mismo, alcanzando una serenidad tan básica como sana. Y logrando construir relaciones duraderas, seguras, sin esos miedos o desconfianzas que siempre le llevan a repetir comportamientos radicales y airados.
Es sencillo y muy efectivo. Si no consigues cambiar tus patrones negativos de vida y de conducta, debes conocer los patrones negativos que nutren tu Tikún. El secreto de la felicidad en nuestras vidas consiste en conocer y corregir el propio Tikún de cada uno.

El poder de la mente.



“No podemos resolver nuestros problemas con la mentalidad que los ha creado”.
Esta máxima, debida a Albert Einstein, puede completarse con esta otra: “Desarrolla tu mente. La felicidad está en tu interior”.
O, desde luego, el camino hacia ella. Nada ni nadie nos va a sacar las castañas del fuego. Sólo nosotros mismos, con el auxilio de buenos consejos y mejores orientaciones. Basta con que alguien, desde afuera, nos ayude a contemplarnos desnudos ante el espejo, desprovistos de todo disfraz distorsionador de nuestra situación en la vida…
Todos nos vemos obligados a encarar numerosas dificultades exteriores que nos condenan a la infelicidad, a la insatisfacción, al dolor… Vemos cómo nuestros anhelos más íntimos chocan, una y otra vez, contra muros insalvables: rupturas amorosas, malas rachas económicas, enfermedades, insatisfacciones y decepciones…
A pesar de todo, nuestro principal enemigo no son los demás y sus acciones y respuestas sobre nuestra vida, sino que en última instancia somos siempre nosotros mismos. El punto clave está en dilucidar y depurar nuestra reacción ante las adversidades.
Éstas –las adversidades- van a estar (más o menos) siempre ahí, gravitándonos y siempre dispuestas a interponerse en nuestro camino. Cambiar nuestra manera de trabajar las adversidades es un primer paso muy importante: cambiar nos ayudará a salir adelante y, con el tiempo, nos permitirá eludir las dificultades incluso antes de que se produzcan. Esto es así porque desde nuestra propia clarividencia, la de cada uno, la que todos tenemos siquiera sea en estado latente, siquiera oculta bajo erróneas estructuras mentales, sabemos escoger mejor nuestros caminos, nuestros rumbos y nuestros compañeros de viaje.
Si lo que hemos realizado hasta la fecha para alcanzar la vida que deseamos tener no ha dado resultado, es hora de cambiar de estrategia, de probar nuevas vías. Y siempre desde el convencimiento de que merecemos lo que queremos y de que lo vamos a lograr. Literalmente, las dificultades y escollos que encontremos a nuestro paso no deben hundirnos, sino todo lo contrario: deben reforzarnos, deben aumentar nuestra energía y nuestra autoconfianza.
Existe, pues, una forma muy simple y efectiva para cambiar nuestra vida: utilizar el poder del subconsciente. Ahí están los recursos necesarios para hacer de nuestra vida algo mejor: en la mente profunda, la más a salvo de nuestras malas experiencias. Como un cofre oculto que conserva mil tesoros.
En ella encontraremos recursos sin fin conocido para resolver nuestros problemas: enormes activos y grandes capacidades. Encontraremos la seguridad de nuestros deseos y la clarividencia para defenderlos sin duda ni zozobra alguna, suceda lo que suceda.
Conocer y desarrollar nuestros tesoros mentales es el mejor medio para triunfar en la vida. Depende de nosotros encontrarlos, potenciarlos y ponerlos a trabajar en nuestro propio beneficio.
El primer paso es acceder a ellos. ¿Cómo? Desbloqueándonos energética y mentalmente, deseando de veras mejorar nuestra condición. Es decir: estar motivados para desearnos lo mejor. Podemos estarlo. Y podemos creer a pie juntillas, sin tregua ni duda, que un cambio a mejor es posible en la forma de vivir nuestra vida.
De hecho, debemos hacerlo. Nadie mejor que cada uno sabe lo que es bueno y malo para sí mismo.
Un ejemplo práctico: atendí a una mujer que pedía por su relación con un hombre. Éste apareció en mis cartas dándola a ella la espalda para regresar a sus funciones de esposo y padre. Un hombre, pues, casado, que se relaciona con una mujer soltera. Un encuentro de energías con saldos desfavorables para ambos, especialmente para ella.
Mantuvimos media hora de trabajo. A la pregunta de “¿qué te conviene hacer?”, los arcanos se desplegaron en el siguiente mensaje: transmutar y reafirmar. Aconsejaron a esa mujer en primer lugar conectar libremente con su subconsciente y preguntarse qué busca en el amor. “Un hombre libre, serio, capaz de enamorarse sin dobleces ni autoengaños”. Y reafirmarse en ello a toda costa y sin acritud ni resentimientos. Profunda e intensamente. Sin miedos. Sin dudas. Con la profunda convicción de que lo va a lograr y de que se merece lograrlo. De este modo, toda su energía mental y espiritual se concentrará en la limpia firmeza de sus anhelos, y eso será lo que irradie al exterior. Lo creáis o no, esa seguridad tan íntima se proyecta al exterior en dos formas: como escudo defensor de quienes se le acerquen desde su propia longitud de onda energética (personas que irradien energías del tipo “mi mujer no me entiende”, “mi relación me aburre”, “necesito una aventura, aunque nunca la tornaré seria”…), y como longitud de onda energética propia (ella misma irradiará desde su interior energías tipo “quiero una relación equilibrada y seria”, “soy yo quien escoge y decide”, “estoy inmunizada ante todo encantador de serpientes”..).
Tenemos muchísimas oportunidades para no ser víctimas de nuestros propios errores. Aprovecharemos esas oportunidades desde una mente limpia y fuerte. Es tan posible como necesario.

Amor a tres bandas...

Una vez más, se multiplican las consultas a mi Tarot por cuestiones de amor. Unas tras otra, y desde distintos puntos del globo. ¡En Segovia y Nueva York se viven las mismas situaciones de pareja!
Me llama la atención el comprobar la existencia de un modelo de relación muy común a estas consultas, un formato que se repite de una a otra. Lógicamente, detrás de cada consulta hay un ser humano, con sus emociones y sentimientos.
Y esperanzas.
Todos buscamos Amor en esta vida, todos buscamos alcanzar y preservar nuestra Felicidad de la manera más intensa e íntima posible. Todos deseamos y necesitamos estar en compañía de ese “ser especial” que el Destino, o la vida, o lo que sea, se empeña en negar a muchos una vez tras otra.
El formato de relación que ha movido a esas tantas personas a consultar mi Tarot Evolutivo es el de “relación triangular”, que a menudo se relaciona estrechamente con el de “conexión de onda”.
Veréis: el formato es muy sencillo. De seguro muchos de los que estáis leyendo este escrito lo habéis vivido en carnes propias o ajenas.
¡O lo estáis viviendo ahora!
Alguien que busca Amor conoce a alguien que ya lo tiene, pero que no se muestra plenamente satisfecho con él, por una u otra razón: aburrimiento, crisis de madurez ante el compromiso, aversión a la monogamia, desamor simple, etc. Las opciones son muchas, y más en una sociedad como la nuestra, en donde el “derecho a escoger” prevalece netamente sobre “la obligación de trabajar por la mejora”.
Mejora propia y mejora ajena.
A continuación de producirse el encuentro energético entre el primer y el segundo alguien, pueden operarse dos (entre muchas otras) situaciones: la eclosión de un Amor arrebatador, potente y verdadero, que arrasa con todo, o la captación de onda entre las energías de ambos protagonistas de la historia.
Es decir: en el primer supuesto, ambas energías fluyen unidas en una única dirección, aunando sus potencias en aras de la Felicidad.
En el segundo, en cambio, ambas energías caen en una especie de “vórtice energético cerrado”, sin solución de continuidad.
Ni hacia adelante, ni hacia atrás. Esa “captación de onda” viene a convertirse en un auténtico diálogo de sordos, enel que cada uno juega un porcentaje determinado de utilización del otro, más o menos inconsciente si se quiere, pero utilización al fin y al cabo. Cada uno cree ver en el otro lo que le falta, lo que desea, lo que ansía.
El Tarot Evolutivo sirve de mucho en estas situaciones. Siendo que actúa a modo de espejo en el que consultante y asociados puedan verse reflejados, se convierte en un auténtico desenmascarador de engaños y auto engaños.
Quien me consulta llega a darse cuenta de que sí, lo siento, se está auto engañando y está siendo engañado… Una situación que puede resolverse sin acritud y sin miedo al fracaso, sin sensación de frustración o similar.
Sabed que vuestra capacidad de amar, vuestra potencialidad amatoria, es un regalo de vida que deseáis (y necesitáis) fervientemente entregar a alguien. ¿Se lo vais a dar a quien no haga buen uso de él, por más que deseéis (y necesitéis) entregárselo a alguien? Entonces, una vez os deis cuenta de que estáis entregándoos a alguien que no responde como debiera, ni lo hará, y una vez averigüéis los cómos y porqués de su mala respuesta… ¿Para qué angustiarse?
¡Al contrario! Habréis cancelado una vía evolutiva de error, habréis reconocido más y mejor vuestro propio interior y el ajeno, y estaréis más y mejor preparados para defender vuestra posición en la vida.
¡Y hacerlo es SIEMPRE motivo de Felicidad, y vía despejada hacia ella!

Breasal, ¿dios celta o ser extraterrestre?


Sucedió en 1980, en la medianoche del 26 de diciembre. Condado de Suffolk, Inglaterra. Bosque de Rendlesham, a unos 134 km al noreste de Londres. Ese bosque está delimitado en sus extremos norte y sur por sendas bases aéreas de la RAF, muy activas en aquellos tiempos de guerra fría: RAF Bentwaters y RAF Woodbridge.
Los radares de dichas bases militares detectaron esa noche la presencia de un objeto volador no identificado. Un OVNI. Podía ser cualquier cosa, pero fuese lo que fuese, no respondía a los mensajes enviados por radio. A las bases llegaron, además, varias alertas civiles informando de la presencia en el cielo de extrañas luces parpadeantes. Las autoridades militares decidieron enviar una patrulla de policía militar para realizar una investigación in situ.
Los protagonistas de este avistamiento son dos integrantes de esa patrulla: el sargento James Penniston y el aviador de primera clase Jhonn Burroughs. Ambos informaron de haber visto una luz potente y cegadora emanando desde el suelo en pleno bosque. Según dijeron, una vez disipada esa luz, contemplaron atónitos frente a ellos la silueta de lo que parecía ser una nave triangular de color negro, jaspeada por luces azules, amarillas y anaranjadas. Calibraron sus dimensiones en unos 2 metros de alto por 2,75 metros de ancho. Penniston fue el que más se aproximó a la nave, hasta el extremo de tocar uno de sus costados con la mano. Lo tocó y lo sintió caliente. Observó además que el fuselaje de la nave presentaba marcas simbólicas muy semejantes, según pudo estimar, a los símbolos jeroglíficos del Antiguo Egipto. Apenas pasó la mano por el costado de la nave, Penniston sintió que “recibía” en su mente una visión muy clara y definida: la de varios renglones con combinaciones de unos y ceros. La visión desapareció apenas retiró su mano, y lo mismo sucedió con la nave triangular: se despegó del suelo emanando un intenso destello de luz brillante y desapareció por los aires en dirección a la costa.
Obviamente, las autoridades militares exhortaron a Penniston y Burroughs a guardar silencio, y ellos mismos se cuidaron mucho de abrir la boca, so pena de ver sus carreras profesionales y sus vidas personales totalmente arruinadas. Pero tan recio fue su silencio como imborrable la huella dejada en sus vidas por la fabulosa experiencia vivida, especialmente para Penniston, el “receptor” del mensaje extraterrestre. Callar la boca la calló, y lo hizo durante casi treinta años. Pero lo que también hizo fue transcribir a su libreta militar de bolsillo la larga relación numérica que visionó en el bosque, mientras tocaba la nave. De hecho, esa visión permaneció inscrita en su mente durante algunos días: el tiempo necesario para transcribirla. En sus propias palabras, no es que “transcribiese de memoria”, sino que “a partir de una imagen mental” de dichos números, como si alguien sostuviese frente a él un plafón con esa relación numérica perfectamente visible.
¿Se trataba de un código binario? Sí por su aspecto, desde luego, pero faltaba que un experto en programación lo trabajase, en busca de algún mensaje encriptado en aquellas hileras de unos y ceros recogidas por Penniston en seis páginas de su libreta de notas.
Eso sucedió casi 30 años después del encuentro OVNI. Hasta entonces, la relación numérica permaneció transcrita en la libreta de notas del militar, sin que fuese ni examinada ni interpretada. Pero en octubre de 2010 Penniston, ya retirado del ejército y dispuesto a llegar hasta el fondo de aquel lance intrigante, entregó sus notas a Nick Ciske, un programador informático experto en códigos binarios. Éste introdujo los números en su ordenador, los procesó y llegó a este sorprendente resultado:
EXPLORATION [of] HUMANITY
52º 09’ 42.532” N
13º 13’ 12.69” W
CONTI [nuos]
FOR PLANETARY ADVAN [ce]
Es decir: “Exploración de la humanidad continúa para el avance planetario”.
Las coordenadas de ubicación geográfica conducen a otra sorpresa: se trata de la exacta ubicación de la legendaria isla de Hy Brasil. En las antiguas culturas de nuestro mundo son muchas las historias míticas acerca de civilizaciones perdidas, y esta es la muestra de la cultura celta irlandesa.
Atendiendo a la mitología irlandesa de raíz celta, aquí estamos hablando de la isla del dios Breasal, Gran Rey del entero planeta Tierra y que, según la tradición celta, construyó su morada en el otro mundo, siendo ésta denominada “Hy-o-l-Breasal” en su honor. Dicha tradición afirma que su mundo es sólo visible a los ojos de la humanidad durante una sola noche cada siete años, y que sus funciones son las de proteger y orientar a viajeros y exploradores, y servir de enlace de contacto con los espíritus. (Si queréis profundizar en el conocimiento de las deidades antiguas de diferentes culturas, id a este enlace. La página entera no tiene desperdicio: http://www.scns.com/earthen/other/seanachaidh/godgoddess.html ).
Dicha isla debería situarse al oeste y noroeste de la intersección entre las islas de Arán y los acantilados de Moher (en gaélico, “Aillte an Mhothair”, o “acantilados de la ruina”), y hay constancia cartográfica de su existencia en mapas de los hermanos venecianos Pizzigani (1367), del cartógrafo genovés Albino de Canepa (1489), del cosmógrafo y cartógrafo español Diego Gutiérrez (1562), del cartógrafo holandés Lucas Janszoon Waghenaer (1583), del cartógrafo y matemático italiano Giovanni Antonio Magini (1597) y del cartógrafo holandés Joan Blaeu (1617).
¿Porqué las coordenadas de su posición están incluidas en el código binario supuestamente transmitido al sargento James Penniston por seres extraterrestres? Lo veremos en la próxima entrega, pero hay algunas teorías al respecto en un documental del Canal Historia, en cuyo inicio y a partir del minuto 35 se reseña el avistamiento aquí narrado. El enlace: http://www.documaniatv.com/historia/ancient-aliens-t2-10-contactos-alienigenas-video_6fae59e0f.html
¡Feliz visionado!

Energías espirituales.


En este Universo en el que habitamos, ninguna energía se crea ni se destruye, sino que simplemente se transforma. Este principio es comúnmente aplicado al mundo de la materia perceptible a través de los sentidos físicos: esto es, a todo lo captable material y racionalmente.
Sin embargo, si aplicamos ese principio a la realidad de nuestra muerte física, cabe preguntarse ¿a dónde va esa energía vital nuestra una vez fallecemos? ¿Se pierde? ¿Desaparece? ¿Se transforma? Y si es así, ¿en qué y hacia dónde?
No vamos aquí a plantear respuestas a estos interrogantes, pero sí que los vamos a aprovechar para narrar la existencia de un sistema energético humano imprescindible para la existencia del cuerpo físico. Un sistema energético no físico que gestiona la existencia de nuestra fuerza vital o prana, y que se compone de tres partes fundamentales, a saber:
1) Los cuatro cuerpos energéticos o cuerpos inmateriales y sus auras correspondientes.
2) Los siete centros energéticos o chacras.
3) Los canales energéticos o nadis.
Prana, palabra sánscrita traducible como “energía vital absoluta”, “principio vital” o “aliento de vida”, (o incluso “alma”, en el caso del ser humano), es la potencia activa que origina todos los procesos vitales de todos los seres vivos del planeta que habitamos. Se trata, pues, de una fuerza vital universal, indestructible incluso tras nuestra muerte física, pero muy altamente contaminable por los lances propios de la vida. Se manifiesta en múltiples realidades físicas como el calor, el tono muscular, el fluido nervioso y -acaso el más importante-, la respiración…
El plano de consciencia de cada forma terrestre viva depende de la frecuencia del prana que absorba y almacene. En la Tierra, nuestra especie es la forma viva que absorbe las frecuencias más altas de prana. Pero como somos duales, la frecuencia pránica absorbida desde nuestro componente homínido será siempre más densa y baja, más primaria, que la absorbida por nuestra parte humana.
En este sistema energético nuestro, los chacras (en sánscrito, “rueda” o “•círculo”) son una suerte de centros receptores, acumuladores, transformadores y distribuidores de las diferentes frecuencias del prana, mientras que los nadis (palabra sánscrita traducible por “arteria” o “tubo”) son como arterias intangibles que distribuyen el prana entre los chacras y los cuerpos inmateriales. Así pues, todo ser humano, compuesto de cuerpo y mente (realidades tangibles) dispone de centros de control (chacras) de su energía vital (prana) y de canales de distribución de dicha energía (nadis).
Veamos ahora los cuerpos inmateriales, a saber: el etérico, el emocional, el mental y el espiritual.
El cuerpo etérico, “cuerpo físico interior” o “doble etérico”, se corresponde de manera casi mimética con nuestro cuerpo físico. Nace y muere con cada uno de nosotros, y sirve de enlace con los cuerpos emocional/astral y mental, a los que nutre de todas las informaciones recogidas a través de los sentidos corporales. Este cuerpo etérico conecta energéticamente con dos fuentes básicas de energía terrestre, a través de dos chacras: la energía del Sol a través del chakra del plexo solar, y la de la Tierra a través del chacra basal. A través de los nadis y del resto de chacras, dichas energías fluyen de manera constante para nutrir el cuerpo físico. Un bloqueo en el cuerpo etérico, y nos sentiremos débiles orgánicamente e indiferentes emocionalmente. Un cuerpo etérico equilibrado, bien nutrido, nos generará en cambio una fuente de irradiación o aura energética que nos envolverá en un manto de protectora energía vital.
El cuerpo emocional o astral es la sede del carácter, emociones y sentimientos. Su aura tiene forma ovalada y recubre el cuerpo físico como una nebulosa de colores irisados que cambia constantemente de aspecto en función de cada experiencia emocional vivida y gestionada a nivel energético por los chacras (especialmente por el tercero, el del plexo solar). Colores oscuros y densos para angustias y opresiones, claros y transparentes para amores y alegrías.
Si este cuerpo emocional almacena experiencias no liberadas, éstas nos acompañarán en cada sucesiva reencarnación, determinando la visión de la realidad de nuestras vidas actuales. Serán estructuras emocionales inconscientes, e influirán en nuestra vida actual a despecho de lo que determinemos desde la mente consciente.
El cuerpo mental es el portador de lo racional e intuitivo: ideas y pensamientos. Su función originaria, y sin embargo la más desvirtuada en nuestra sociedad, es la de recoger y procesar racionalmente las Verdades Universales llegadas a través del cuerpo espiritual, actuando de enlace entre éste y la vida cotidiana. De este modo, el ser humano llega a ser capaz de vivir su vida del modo más ajustado posible respecto a esas Verdades. De un cuerpo mental que actúe así se dice que “vibra en octava mayor”. Esas “Verdades” son las que nos hablan del origen y destino de nuestra existencia, del verdadero sentido de nuestra vida. Cuando el cuerpo mental se abre al espiritual, todas nuestras acciones pasan a ser conducidas por nuestro yo superior: el que se abre al Amor Universal. Buscad a ese yo superior en lo que os inspira un recién nacido y entenderéis de qué va esto: un amor inocente y puro, a salvo de todo condicionamiento negativo acumulado a lo largo de la vida.
En cambio, apenas utilizamos la mente en ese menester, sino que pensamos en baja frecuencia (octava menor), siguiendo formas mentales ya creadas que generan hábitos e inercias muy áridos emocionalmente. Vivimos muy sujetos a la linealidad del entendimiento racional de nuestra época, muy centrados en nosotros mismos y envueltos por una coraza que nos aísla del exterior. Repetimos conductas, rechazamos cambios y nuevas ideas, nos anquilosamos en lo material y acumulamos infelicidad.
El cuerpo espiritual es el más humano de todos nuestros cuerpos energéticos, pues el hecho de ser el que mayor frecuencia de vibración posee lo convierte en el que más nos distingue como la especie terrestre que somos. Es nuestro único cuerpo inmortal, y en él reconocemos nuestra parte “divina”: el auténtico origen, destino y sentido de nuestra existencia. Para beneficiarnos de su esencia, no es necesario desarrollar una conexión consciente con él al extremo de un iluminado. Basta con abrirnos a sus frecuencias menores para experimentar una gozosa unidad interior con la vida entera en clave de amor, de comprensión, de serena sabiduría. La percepción consciente de la energía de este cuerpo depende en gran medida del estado y desarrollo de nuestros chacras. Lo interesante es que basta con acceder a las vibraciones más bajas de este cuerpo –y, por ende, las más “asequibles”- para bañar de su energía a los cuerpos emocional y etérico, con lo que nuestra vida cotidiana alcanzará una radiante y equilibrada armonía.
Conectar con el cuerpo espiritual nos llevará siempre a reconocer nuestro “yo superior”, que no es sino lo que llamamos “alma”. Alma inmortal, sin límites espaciales ni temporales. Alma que nos conecta con realidades inexplicables e inentendibles desde nuestra condición humana, pero imprescindibles para ella: la existencia divina, su esencia, sus contenidos y significados. Actuando así, viviremos una férrea unidad interior, a salvo de bloqueos energéticos y en contacto permanente con nuestro yo superior. Lo cual es plenamente compatible con una existencia bien anclada a la “normalidad de lo cotidiano”. ¡Y otorga una felicidad a prueba de bombas!